La primera jornada de paro docente en Río Negro mostró una alta adhesión, con un 47% de ausentismo en las escuelas según el relevamiento oficial. Mientras el gremio UnTER aseguró que la participación superó el 90%, el Gobierno provincial informó que casi la mitad de los estudiantes y docentes no asistieron a clases, reflejando el impacto de la medida de fuerza en el inicio del ciclo escolar.
Educación detalló que el 53% de los establecimientos educativos funcionaron con normalidad, aunque reconoció que la protesta condicionó el desarrollo de las clases en varias localidades. En Río Negro más de 1.000 instituciones estuvieron listas para iniciar las clases. Finalmente, y debido a la medida de fuerza, 696 estuvieron activas y recibieron a más de 131.000 estudiantes, indicaron.
La diferencia entre los datos oficiales y los informados por el sindicato refleja la tensión existente en el conflicto docente, que se mantiene abierto ante la falta de acuerdo salarial. La jornada incluyó además una movilización en Cipolletti, donde se concentraron docentes de distintas regiones del Alto Valle, Valle Medio, Región Sur y zona Atlántica. Bajo la consigna “Sin respuestas a las demandas docentes, no hay inicio posible”, los manifestantes reclamaron una recomposición salarial y mejores condiciones laborales.
La secretaria general de UnTER, Laura Ortiz, sostuvo que la medida combina la adhesión al reclamo nacional con una resolución propia del gremio en Río Negro. “Nos encontramos movilizándonos dentro del paro nacional y como provincia hemos definido un paro de 48 horas”, afirmó.
El Gobierno provincial, por su parte, destacó que el relevamiento de presentismo se realizó en todas las escuelas y que los datos reflejan la continuidad del servicio educativo en gran parte de la provincia. Sin embargo, el gremio ratificó que la protesta fue masiva y que el conflicto seguirá mientras no haya respuestas concretas en la negociación paritaria.
En este contexto, UnTER convocó a un Congreso provincial para el jueves en Villa Regina, donde se evaluará la continuidad del plan de lucha y se definirán los próximos pasos del gremio. El inicio de clases quedó así marcado por la disputa entre las cifras oficiales y las del sindicato, en un escenario de fuerte tensión entre el Gobierno y los docentes.