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Lunes 09 de Febrero, Neuquén, Argentina
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Hospital de Regina: sin ascensores, un paciente fue rescatado por escaleras para llegar a Roca

Sin ascensores y con la urgencia de salvar una vida, Bomberos Voluntarios descendieron en tabla a un paciente desde el cuarto piso para trasladarlo al Sanatorio Juan XXIII de Roca. La escena expuso la crisis de infraestructura y dejó en evidencia cómo la salud depende hoy de la fuerza física y no de la tecnología.

Lunes, 09 de febrero de 2026 a las 17:27
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Un paciente internado en el cuarto piso del Hospital de Villa Regina debió ser descendido de urgencia por las escaleras en una tabla, con la ayuda de los Bomberos Voluntarios, porque el último ascensor que quedaba en funcionamiento salió de servicio. El hombre, de unos 50 años, necesitaba ser trasladado al Sanatorio Juan XXIII de General Roca para una intervención quirúrgica, pero la falla mecánica transformó el traslado en un operativo dramático dentro del propio hospital.

La escena se desarrolló en las primeras hroas de la tardes de hoy y dejó expuesta la fragilidad extrema de la infraestructura sanitaria local. El paciente, aquejado por cálculos renales, debía ser derivado con urgencia. Sin embargo, el único ascensor disponible, viejo y pequeño, se detuvo definitivamente. Ante la imposibilidad de moverlo por medios mecánicos, se convocó a los Bomberos Voluntarios, quienes improvisaron un rescate interno: colocaron al hombre en una tabla rígida y, escalón por escalón, lo descendieron desde el cuarto piso hasta la planta baja.

Del quirófano a la escalera

El diseño vertical del hospital, pensado para optimizar espacios, se convirtió en un laberinto sin salida. La guardia está en planta baja, el diagnóstico por imágenes en el segundo piso, el quirófano y maternidad en el tercero, y la internación general en el cuarto. Sin ascensores, cada traslado se vuelve una odisea. El caso de hoy lo demostró con crudeza: lo que debía ser un procedimiento rápido se transformó en una carrera contra el tiempo y contra los escalones.

No es la primera vez que el hospital queda atrapado en su propia estructura. Ya en julio del año pasado, el director Pablo Romera había advertido sobre la rotura de un cable de tracción del ascensor principal. Desde entonces, las reparaciones fueron un ciclo de frustraciones: una empresa de Bahía Blanca intentó arreglarlo, volvió a romperse, se repitió el intento y finalmente colapsó otra vez hace dos meses. La dependencia quedó reducida a una sola unidad vieja, que dijo basta.

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