La terminal de exportación del proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) en Punta Colorada alcanzó el 54% de avance físico y ya es una de las obras energéticas más relevantes de la Argentina. Con más de 10.000 trabajadores directos e indirectos en actividad y un movimiento constante en el Golfo San Matías, el impacto dejó de ser una promesa: es una realidad que empieza a cambiar la matriz productiva de Sierra Grande y de toda la provincia.
La recorrida oficial se realizó este 25 de febrero de 2026. El gobernador Weretilneck inauguró además las nuevas oficinas de la empresa en la ciudad, acompañado por su par neuquino Rolando Figueroa, el presidente de YPF, Horacio Marín, autoridades provinciales, municipales, representantes empresariales y dirigentes sindicales. También participaron la intendenta Roxana Fernández y el vicegobernador Pedro Pesatti.
Visiblemente conmovido, Weretilneck habló de un punto de inflexión histórico. Recordó los años de crisis y desarraigo que atravesó Sierra Grande tras el cierre de la mina de hierro y sostuvo que lo que hoy ocurre “no son papeles ni anuncios, son hechos concretos”. Para el mandatario, el proyecto marca “la primera vez que la Patagonia industrializa sus recursos”, dejando atrás décadas en las que la región solo exportaba materia prima sin capturar valor agregado.
En esa línea, el gobernador defendió las decisiones políticas adoptadas para garantizar estabilidad fiscal y reglas claras. Aseguró que fue necesario modificar normas que impedían exportar energía desde el golfo y que la previsibilidad institucional fue determinante para atraer inversiones de esta magnitud.
Los números muestran la escala del impacto. Más del 80% de los trabajadores son rionegrinos, en el marco de la Ley 80/20 impulsada por el Ejecutivo provincial. Ya se distribuyeron más de 120 millones de dólares en salarios dentro de la provincia. Además, se superaron los 200 millones de dólares en contrataciones a empresas rionegrinas y se registran más de 3.600.000 horas de trabajo local. Más de 500 personas ingresaron al proyecto en distintos niveles de calificación.
La actividad también implicó inversiones superiores a 8 millones de dólares en compra de terrenos, servidumbres y tasas, fortaleciendo las arcas locales. El entramado productivo regional, transporte, servicios, provisión de insumos y herramientas, muestra un movimiento que no se veía desde hace décadas.
Horacio Marín definió a VMOS como el primer gran proyecto privado de infraestructura energética de esta magnitud en el país y uno de los más relevantes de América Latina por su esquema de financiamiento. Subrayó que la decisión de invertir en Río Negro respondió a la previsibilidad y a las condiciones técnicas para exportar al mundo. “Cada día cuenta”, afirmó, y remarcó que la obra no puede detenerse.
Por su parte, el CEO de VMOS, Gustavo Chaab, explicó que el 54% de avance se alcanzó pese a condiciones climáticas adversas y a la complejidad logística. Destacó además que casi el 50% de los trabajadores ya pertenecen a Sierra Grande, consolidando la integración local del proyecto.
Pero VMOS no es un hecho aislado. Se articula con los proyectos de GNL impulsados por Southern Energy y Argentina LNG, que proyectan convertir al Golfo San Matías en una plataforma internacional de exportación de gas y petróleo. A partir de 2032, se estima que por Sierra Grande podrían exportarse entre 30.000 y 40.000 millones de dólares anuales.
Para la intendenta Roxana Fernández, el cambio ya se percibe en la vida cotidiana. “Muchos vecinos que golpeaban puertas buscando empleo hoy están trabajando”, señaló. La terminal de Punta Colorada se posiciona así como un nuevo hito en la historia productiva rionegrina, comparable con los grandes proyectos estructurales que marcaron etapas anteriores de desarrollo.
Con más de 10.000 puestos en actividad, inversiones multimillonarias y una proyección exportadora inédita, Río Negro se encamina a convertirse en un actor central del mapa energético nacional e internacional.