El Ministerio de Seguridad de Río Negro puso en marcha una campaña de prevención destinada a frenar el avance de las estafas virtuales, un delito que afecta diariamente a miles de personas en todo el país. El mensaje central es contundente: proteger los datos personales es la primera defensa contra el fraude digital.
La iniciativa busca instalar hábitos simples de cuidado en la ciudadanía. Cada día, en ciudades grandes y pueblos pequeños, personas de todas las edades reciben llamadas falsas, mensajes alarmantes y enlaces peligrosos. Por eso, la campaña insiste en no compartir claves, tokens ni números de tarjeta, información que constituye el blanco preferido de los estafadores.
Uno de los puntos más destacados es la advertencia sobre las maniobras que buscan generar urgencia. Ante un pedido extraño de transferencias inmediatas, la recomendación es cortar la comunicación y acudir a los canales oficiales. La campaña también subraya la importancia de verificar la identidad de quienes ofrecen servicios o productos, confirmando datos en sitios oficiales y buscando referencias para evitar pérdidas económicas y frustraciones.
Otro frente de batalla está en los enlaces sospechosos. No hacer clic en mensajes que prometen beneficios extraordinarios es una regla que salva a miles de usuarios. Un solo clic puede abrir la puerta al robo de información. La vigilancia sobre las cuentas bancarias es otro escudo: revisar movimientos con frecuencia y actuar rápido ante débitos no reconocidos permite frenar maniobras delictivas antes de que se multipliquen.
El último paso, decisivo, es denunciar de inmediato. Cuanto antes se radique la denuncia en la fiscalía o en cualquier comisaría, más oportunidades habrá de rastrear a los responsables y bloquear nuevas operaciones. Reunir pruebas como capturas de pantalla, correos y números de teléfono resulta fundamental para fortalecer la investigación y acelerar la respuesta judicial.
Con esta campaña, Río Negro pretende instalar en los vecinos que la seguridad digital está al alcance de todos. Adoptar hábitos simples, desconfiar de lo sospechoso y actuar con rapidez son las claves para enfrentar un problema que crece día a día y que exige conciencia colectiva.