Una curiosa escena sorprendió a un vecino neuquino, tras notar que en el motor de su vehículo se escondía un animal casi desconocido. En zona de bardas, camino a Centenario, un conductor encontró sobre el capot de su auto a una pequeña comadreja que, lejos de mostrarse agresiva, se veía asustada y refugiada.
La inesperada presencia del animal generó sorpresa, sin embargo, especialistas recuerdan que estos encuentros, aunque llamativos, no son tan extraños en zonas cercanas a ambientes naturales.
Las comadrejas son marsupiales (es decir, mamíferos que llevan a sus crías en una bolsa) y suelen tener hábitos nocturnos. Durante el día es menos común verlas, ya que generalmente permanecen ocultas entre la vegetación, grietas de bardas o sectores con refugio natural.
Un visitante silencioso del ecosistema patagónico
En la región del norte de la Patagonia, las comadrejas pueden habitar áreas de bardas, chacras y sectores periurbanos donde hay presencia de fauna nativa. Suelen moverse entre arbustos, zonas rocosas o espacios donde encuentren alimento y refugio.
Lejos de ser peligrosas, cumplen un rol muy importante en el equilibrio del ambiente. Se alimentan principalmente de insectos, pequeños roedores y otros invertebrados, por lo que ayudan naturalmente al control de plagas.
Además, su comportamiento suele ser esquivo: ante la presencia humana prefieren escapar antes que confrontar.
¿Es común verlas?
No es habitual encontrarlas tan de cerca o en pleno día, pero sí es posible que aparezcan en sectores donde el crecimiento urbano convive con ambientes naturales, como ocurre en algunas áreas cercanas a Neuquén y Centenario.
Los especialistas señalan que, en muchos casos, estos animales pueden acercarse a zonas urbanizadas en busca de alimento o refugio. En este caso, parecía que se había refugiado en el auto para descansar y fue sorprendida por las personas.
¿Qué hacer si aparece una comadreja?
Ante un encuentro con uno de estos animales, la recomendación principal es simple: mantener la calma y no intentar manipularlo.
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No tocar ni intentar capturarlo.
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Mantener distancia para no asustarlo.
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Evitar que mascotas se acerquen.
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Permitir que el animal continúe su camino.
En la mayoría de los casos, la comadreja se retirará por sí sola en pocos minutos.