Este martes 6 de enero de 2026, la comunidad católica en Argentina y en todo el mundo celebra el Día de Reyes, una festividad con profundas raíces históricas y religiosas que se conmemora desde tiempos posteriores a la época precolombina en América.
La tradición llegó al continente americano gracias a las expediciones españolas, en su mayoría procedentes de Andalucía, y se consolidó como un evento litúrgico especialmente promovido por los franciscanos. Esta jornada es conocida también como la Epifanía del Señor, que en términos religiosos significa manifestación o revelación.
El Día de Reyes simboliza que la salvación de Dios no está limitada a un solo pueblo, sino que se extiende a todas las naciones. En este contexto, los Reyes Magos representan a los "gentiles" que reconocen a Jesús como el Salvador.
Según el Evangelio de Mateo, los Reyes Magos eran en realidad sabios, y no reyes en el sentido común actual. Este término hacía referencia a una casta sacerdotal dentro del imperio persa, reconocida por sus conocimientos científicos y astronómicos, además de actuar como mediadores entre Dios y los humanos.
Los nombres con los que comúnmente se conocen a estos personajes —Melchor, Gaspar y Baltazar— no aparecen en la Biblia, sino que fueron asignados posteriormente por la tradición. Estas figuras se encuentran representadas en un mosaico del siglo VI en la iglesia de San Apolinar.
El relato bíblico describe que, tras el nacimiento de Jesús en Belén de Judea, unos magos del Oriente llegaron a Jerusalén preguntando: “¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle”. Esto causó alarma en el rey Herodes, quien consultó a los sumos sacerdotes sobre el lugar del nacimiento del Mesías.
Herodes envió a los magos a Belén con la instrucción de informarle una vez hallado el niño, pero advertidos en sueños para no regresar con él, los magos retornaron por otro camino. Al encontrar al niño, le ofrecieron regalos de oro, incienso y mirra, cada uno con un significado especial.
El oro simbolizaba la realeza, el incienso la divinidad y la mirra la humanidad. Esta última es una resina aromática utilizada para perfumes y ungüentos, especialmente en la preparación de los cuerpos para el embalsamamiento, extraída de un árbol que crece naturalmente en el noreste de África, Arabia y Turquía.
Así, el Día de Reyes no solo es un momento para la celebración familiar y cultural, sino también una jornada que invita a reflexionar sobre la universalidad del mensaje cristiano y la historia de sus símbolos.