Lorena Vega atraviesa uno de los momentos más sólidos de su carrera como actriz. Con actuaciones memorables en series como En el barro, Envidiosa y El fin del amor, y tras haber ganado recientemente el Premio Martín Fierro de Cine y Series a Mejor Actriz de Reparto en serie, la actriz se consolida como una de las figuras más sensibles y potentes de la ficción argentina actual.
En diálogo con Mejor Informado, Vega se permitió correrse del centro de la escena para hablar de algo tan cotidiano como profundo: cómo se cuida, cómo se organiza y qué aprende de la maternidad, en medio de una agenda laboral intensa.
“Es una pregunta linda y compleja”, respondió al ser consultada sobre qué actividades realiza para sí misma. “Hay muchas cosas que me gustaría hacer y que no siempre puedo por la cantidad de trabajo. Pero al menos, mentalmente, siento que las hago”.
El trabajo invisible: mente, cuerpo y registro
Lorena define su principal espacio personal como un trabajo mental constante, ligado a la organización de la vida cotidiana. “Tener una agenda abierta, estar todo el tiempo pendiente de qué se hace en cada horario, qué tengo que hacer yo, qué tiene que hacer mi hijo y cómo se coordina la casa”, describió.
Sin embargo, el año pasado logró retomar una práctica que había quedado en pausa. “Volví al trabajo físico. Empecé a entrenar otra vez, hago danza y un trabajo de recomposición postural. Era algo pendiente y necesario”, contó.
“Hay muchas cosas que me gustaría hacer y que no siempre puedo por la cantidad de trabajo. Pero al menos, mentalmente, siento que las hago”, dijo la actriz de Envidiosa.
También reveló un gesto íntimo y creativo: lleva pequeños cuadernos en la mochila donde anota ideas sueltas. “Lo hago para tener registro, no olvidarme o usar esas ideas como inspiración para futuras obras o textos”, explicó.
Más allá de la actuación, su tiempo está profundamente atravesado por la maternidad y los vínculos afectivos. “Estoy muy pendiente de mi hijo y de toda la coordinación que implica su rutina, porque tiene mucha actividad”, dijo. Y agregó: “Trato de estar conectada con mis amigas y amigos. Aunque no podamos vernos tanto, siempre mando mensajes. Algo me hace acordar a alguien y se lo digo en ese momento”.
Maternidad y transformación
Sobre su relación con su hijo, Lorena habló con una emoción serena. “Es bellísima, al menos para mí, y creo que para él también”, afirmó. El vínculo atraviesa una etapa de cambio profundo. “Está dejando de ser niño para convertirse en adolescente, y eso sucede muy rápido: cambia la forma de hablar, de resolver las cosas, de acompañar situaciones”. “Estoy muy alucinada con ese proceso”, confesó. “Es un momento realmente hermoso”.
El éxito de Envidiosa y una temporada afinada
La tercera temporada de Envidiosa llegó con gran repercusión y confirmó el lugar de la serie dentro de la ficción nacional. Para Vega, cada estreno tiene algo de ritual. “Siempre hay expectativas, nervios y muchas ganas”, reconoció.
“Estoy muy contenta porque fue un trabajo hermoso en todas sus etapas, desde la preparación hasta las grabaciones con Griselda Siciliani y con todo el equipo”, destacó. En esta temporada, la dirección estuvo a cargo de Daniel Barone, con quien ya había trabajado en El fin del amor. “Tiene muchísima experiencia y fue un placer estar en sus manos, por su dedicación y el nivel estético con el que trabaja”, subrayó.
Según explicó, esta nueva entrega profundiza el espíritu de la serie. “Todo está más afinado y depurado. Ya conocíamos el terreno y pudimos ir más a fondo”, sostuvo. Y concluyó: “Es una temporada con un equilibrio hermoso entre humor y sensibilidad, que siempre fue la propuesta de Envidiosa, pero que acá está llevada al máximo”.