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Miércoles 07 de Enero, Neuquén, Argentina
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Las truchas de Bella Vista fortalecen la propuesta gastronómica del Alto Neuquén

Las truchas producidas en el paraje Bella Vista, en el norte neuquino comenzaron a integrar la carta de distintas hosterías del Alto Neuquén, consolidando una experiencia de producción y gastronomía con identidad local.

Por Redacción

Martes, 06 de enero de 2026 a las 09:45
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Las truchas producidas en el paraje Bella Vista, en el norte neuquino comenzaron a integrar la carta de distintas hosterías del Alto Neuquén, consolidando una experiencia de producción y gastronomía con fuerte anclaje territorial. El proyecto se desarrolla en el criadero Piedras Meonas, abastecido por un manantial natural de temperatura constante durante todo el año, lo que permite criar truchas respetando los ciclos y condiciones del entorno.

La iniciativa articula a productores locales con hosterías y cocinas de la región, apostando a una lógica de cercanía: trucha criada en el territorio, cocinada en el territorio y ofrecida a quienes visitan el norte neuquino. Lejos de una moda gastronómica, la propuesta se inscribe en una tradición productiva histórica del Alto Neuquén, caracterizada por la escala humana, el cuidado de los recursos y el aprovechamiento responsable del agua y el clima cordillerano.

Desde Piedras Meonas, su responsable Luis Brea destacó que el proyecto comenzó con la siembra de 60.000 huevos de trucha y hoy alcanza ejemplares de alrededor de 270 gramos, listos para consumo. Además de la producción, el criadero funciona como espacio turístico y educativo, recibiendo escuelas, vecinos y visitantes que recorren el lugar y conocen el proceso. A futuro, se evalúa sumar valor agregado, como trucha ahumada y desarrollo genético, sin perder la lógica de crecimiento gradual.

En las hosterías, la incorporación del producto fue celebrada como una decisión estratégica y simbólica. Para Marcela Domian, directora de la Hostería de Manzano Amargo, trabajar con un productor local implica asumir un compromiso con el territorio. Desde la cocina, el chef Nicolás Ruiz Díaz remarcó que contar con trucha fresca y de origen conocido permite “volver a una cocina real”, donde el producto es protagonista y se respeta su identidad.

De este modo, entre el manantial de Bella Vista, las cocinas del Alto Neuquén y las rutas del norte neuquino, se consolida un círculo virtuoso que une producción, gastronomía y turismo. Una experiencia que demuestra que, en esta región, innovar también puede significar escuchar al territorio y construir futuro sin forzar el paisaje ni romper con su historia.

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