Antiprincesas

La primera dama

Fútbol, pasión de multitudes; de multitudes con muy poco lugar para las mujeres. Pero allí, Anahí Soto levanta su bandera.
miércoles, 09 de enero de 2019 · 12:09

Por Ceci Russo

Cipoleña de nacimiento y barilochense por adopción, Anahí Soto es la única árbitro del género femenino que se desempeña en el fútbol profesional de mayores de la Región (una liga que incluye Bariloche, El Bolsón, Villa La Angostura y San Martín de los Andes). Y llegar a ese puesto le ha costado sus golpes. Pero también sus recompensas.

En enero de 2013, Anahí se mudó de Cipolletti a Bariloche con el plan de estudiar profesorado de Educación Física en la sede de la Universidad del Comahue y en su tiempo libre continuaba con su hobby de jugar al fútbol. En el medio se cruzó una oportunidad: “Una amiga me dijo que por qué no me unía a la liga de árbitros y de paso me hacía unos mangos. Me metí y enseguida vi que podía hacer carrera”.

Foto: Anahí y el equipo de arbitraje completo, antes de arrancar un partido.

“Todo árbitro es un jugador de fútbol frustrado”, explica Anahí, entre risas, sobre su comienzo en el arbitraje. “En el caso del fútbol femenino, no hay categoría profesional. Los hombres tienen la chance de soñar con jugar en Primera y vivir de eso. Las mujeres no. Y dije, en esto quiero trascender. Acá tenemos que estar”. Y ahí está ella.

Y su esfuerzo también vale en millas. Para hacer el curso de árbitro “tuve que ir durante dos años a Buenos Aires. Mientras estudiaba el Profesorado en Bariloche, viajaba para cursar y rendir. Hacía venta de lo que sea, pedía pasajes, me movía, todo para que mes por medio pueda estar en Capital.Todo el tiempo me da orgullo mi trabajo, sino no lo haría”, siente Anahí recordando su camino profesional. Con 27 años, ella es también profesora en un centro recreativo barilochense, al cual acuden chicos, en su mayoría, con situación de riesgo social.

Foto: En pleno juego. "Lo que quiero es dejar algo para las que vienen atrás”.

“Uno en la vida tiene que ser buena persona. Mientras no te cagues en el otro para lograr tu objetivo, hay que darle para adelante, sin importar nada. Pero sabiendo lo que va a costar”, es el mensaje de Anahí a todas las niñas que quieran romper el molde como ella.

El arbitraje, una elección cuesta arriba

En un deporte donde ser el mejor lo es todo, ese lugar siempre fue ocupado por el varón. “El fútbol es un deporte muy masculino. Hasta las mujeres hacemos que sea muy masculino. Las primeras que gritamos en la cancha somos nosotras”.

Foto: En pleno partido, Anahí dirije. Cara o ceca.

Cada partido que arbitra parece ser un examen a rendir: “Cada vez que entro a la cancha está la sensación de que una no sabe nada según ellos. Los jugadores se cuidan en el lenguaje, en el trato pero a la vez te ningunean”. Pero, para eso, Anahí está preparada y firme: “Yo cuando arbitro, lo hago como si fuese una final para que no digan que es la mina la que se equivocó, para que no se hablen pelotudeces o se deje mal al género. La mujer tiene que demostrar el doble. Tu error vale el doble. No te miden por tu capacidad. Hay una mirada tanto hacia el deporte como hacia el estereotipo de mujer”, reniega Anahí.

Reconocimiento y tiempo de revancha

Foto: Anahí junto a la legisladora Silvia Paz luego de la entrega de su reconocimiento en diciembre 2018.

Por problemas dentro del arbitraje – “por ser mujer” enfatiza Anahí –, estuvo a punto de dejar su profesión. En pleno off side de su carrera, la legisladora Silvia Paz se interesó en su proyecto, ejemplar para otras chicas, y presentó a Anahí para la distinción “de interés deportivo, social y educativo” que otorga la Legislatura rionegrina.“En ese momento no me di cuenta de lo que pasaba. Empecé a recibir mensajes, por ejemplo, de una árbitro de Ushuaia, diciendo `con todo lo que has luchado me dan ganas de seguir`. Ahí me empezó a significar más ese reconocimiento”.

Minuto de descuento

Foto: Ella, el arbitraje y la Patagonia

“Lo que quiero es dejar algo para las que vienen atrás: Yo ya pisé Primera, ya logré lo que quería. El tema es allanarle el camino a las que vienen atrás, porque si hoy yo me voy, no hay nadie. Mi idea es que más chicas arbitren en categorías grandes, no sólo infantiles”, es el deseo de Anahí. “Hoy yo estoy para ayudarlas como nadie me ayudó a mí. Seamos más”.

 

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