Aaron Anselmino necesitaba una noche así. Después de un desembarco accidentado en el Borussia Dortmund, marcado por lesiones y por el recuerdo fresco de su frustrado pase al Chelsea, el joven defensor argentino tuvo finalmente su bautismo en la red: un cabezazo inatajable para abrir el camino del 2-1 frente al Bayer Leverkusen en el BayArena.
El grito llegó sobre el cierre del primer tiempo, cuando el partido no ofrecía ventajas. Anselmino aprovechó un centro quirúrgico de Daniel Svensson, ganó en lo alto y metió un frentazo potente que pegó en el palo derecho de Mark Flekken antes de colarse en el arco. Un gol que valió más que un simple tanto: fue una señal de que está de regreso física y futbolísticamente.
El defensor, que llegó a préstamo tras su paso relámpago por Chelsea, donde apenas sumó un partido en Primera y otro en el Sub 21, venía de atravesar una serie de dolencias musculares que lo habían relegado. Pero en las últimas semanas mostró un notable repunte: ya había sido titular y dado una asistencia en la goleada 4-0 sobre Villarreal por Champions League, demostrando que su adaptación al fútbol alemán empieza a tomar forma.
También hubo minutos para Claudio “Diablito” Echeverri, que ingresó en el complemento en medio del ruido que llega desde Inglaterra por una eventual repesca del Manchester City. Mientras tanto, en Dortmund lo disfrutan partido a partido.
Anselmino, vendido por Boca a mediados de 2024 por 18 millones de dólares, había disputado solo 23 encuentros con la camiseta azul y oro, con dos tantos y tres asistencias. Hoy, en Alemania, empieza a confirmar que no es solo un caudillo precoz: también tiene presencia en las dos áreas y carácter para noches decisivas.