Carlos Alcaraz avanza a paso firme en el Abierto de Australia y confirma, partido a partido, por qué es el número uno del mundo. El español superó con autoridad al francés Corentin Moutet (32°) por 6-2, 6-4 y 6-1, en poco más de dos horas de juego, y se instaló en los octavos de final del primer Grand Slam de la temporada.
Desde el arranque, el murciano marcó diferencias. Un quiebre temprano le permitió tomar el control del primer set y cerrar la manga inicial con un sólido 6-2, apoyado en su potencia desde el fondo y una regularidad que desbordó a su rival.
El segundo parcial tuvo algo más de suspenso. Alcaraz volvió a despegarse rápido y se puso 3-0 con dos quiebres, pero Moutet reaccionó, encadenó buenos juegos y llegó a pasar al frente 4-3. Lejos de entrar en dudas, el español ajustó su tenis, aceleró en los momentos clave y ganó tres games consecutivos para quedarse con el set por 6-4.
Con la ventaja a su favor, el tercero fue prácticamente un monólogo. Alcaraz impuso ritmo, volvió a quebrar en reiteradas oportunidades y selló el triunfo con un contundente 6-1 que reflejó la diferencia entre ambos.
De esta manera, el líder del ranking mundial sigue sin ceder sets en el torneo, tras haber dejado en el camino al australiano Adam Walton y al alemán Yannick Hanfmann en las rondas anteriores.
En los octavos de final, Alcaraz se medirá con el estadounidense Tommy Paul (19°), quien avanzó luego del retiro por lesión del español Alejandro Davidovich Fokina cuando el marcador estaba 6-1 y 6-1 a su favor.
El objetivo está claro: levantar por primera vez el trofeo en Melbourne. Un logro que, además, le permitiría convertirse en el jugador más joven en ganar los cuatro Grand Slam en la Era Abierta. Por ahora, Alcaraz juega, gana y sigue escribiendo su propia historia en Australia.