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Viernes 23 de Enero, Neuquén, Argentina
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Se apaga un recorrido de dos décadas: Carlos Sepúlveda anunció su retiro del básquet profesional

Tras más de 20 años en el básquet argentino, el jugador que recorrió el país de punta a punta colgó las zapatillas y se despidió con un mensaje cargado de gratitud, memoria y pasión por el juego.

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Carlos Sepúlveda anunció su retiro del básquet profesional tras más de 20 años de carrera y un extenso recorrido por clubes de todo el país.

Hay despedidas que no necesitan una última ovación ni una cancha llena. Alcanzan las palabras justas. Carlos Sepúlveda eligió ese camino y, a través de sus redes sociales, anunció el final de una carrera que atravesó más de dos décadas del básquet profesional argentino, con kilómetros, camisetas y batallas que marcaron una vida entera.

“No fue fácil tomar esta decisión”, escribió. Y no lo fue porque el básquet no fue solo un trabajo: fue escuela, refugio y forma de vivir. Sepúlveda se despide después de más de 20 años de competencia, con la tranquilidad de haber dejado todo en cada entrenamiento y en cada partido, como él mismo remarcó.

Su recorrido habla por sí solo. Desde Acción Juvenil de Río Cuarto y GEPU de San Luis en los primeros pasos, pasando por Costa Sud de Tres Arroyos, Alma Juniors de Esperanza, Alvear de Villa Ángela y Facundo de La Rioja, hasta llegar a etapas clave en Echagüe de Paraná y, especialmente, en Perfora de Plaza Huincul, donde dejó una huella profunda entre 2012 y 2018.

Neuquén terminó siendo tierra de pertenencia deportiva. En Pacífico primero y en Centro Español de Plottier después, club al que volvió para cerrar el círculo entre 2021 y 2025, Sepúlveda encontró continuidad, identidad y el reconocimiento del básquet regional. No fue casualidad: experiencia, compromiso y una mentalidad competitiva que nunca negoció.

“Cada una de las cosas que han pasado dentro de ese rectángulo era para ganar”, escribió, dejando en claro cómo entendió siempre el juego. Sin medias tintas. Sin atajos. Con la convicción de quien hizo del esfuerzo una costumbre.

En su mensaje, hubo espacio para los agradecimientos: a los clubes, entrenadores y compañeros de ruta, pero sobre todo a la familia, sostén silencioso de una carrera larga y exigente, y a los amigos que estuvieron cuando el cuerpo y la cabeza empezaron a sentir el peso de los años.

Carlos Sepúlveda se despide como jugador profesional, pero no del básquet. Se va de la competencia, no del juego. Queda la historia, el recorrido y el respeto del ambiente. Porque hay carreras que no se miden solo en títulos, sino en constancia, entrega y amor por la camiseta que toque vestir. Y en eso, Charly dejó una marca.

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