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Martes 03 de Febrero, Neuquén, Argentina
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Del Dakar a la Casa Rosada: la consagración de Luciano Benavides tuvo su homenaje presidencial

El campeón del Rally Dakar 2026 en motos fue recibido por Javier Milei junto a su hermano Kevin. 

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Milei y los hermanos Benavides muestran la camiseta del campeón del Dakar 2026 en Olivos.

La gloria, esa que se conquista a fuerza de gas, arena y huesos castigados en el desierto, tuvo este miércoles su punto de llegada en el primer piso de la Casa Rosada. Luciano Benavides, flamante campeón del Rally Dakar 2026 en la categoría motos, fue recibido por el presidente Javier Milei en un acto oficial que reconoció una de las mayores gestas del deporte argentino reciente.

El encuentro marcó además el retorno a la actividad pública del mandatario y contó con una presencia clave: Kevin Benavides, hermano mayor de Luciano y bicampeón del Dakar (2021 y 2023). Juntos, los salteños bautizados en el ambiente como los “Hermanos del Desierto”, transformaron un acto protocolar en un relato vivo de sacrificio y superación.

La historia que hoy se celebra estuvo a punto de quedar trunca meses atrás. Durante la primera etapa del Rally de Marruecos, Luciano sufrió una lesión severa que puso en duda su participación en el Dakar. El diagnóstico fue un golpe seco, pero no definitivo. Comenzó entonces una carrera contrarreloj contra los tiempos médicos, sostenida por una rehabilitación exigente y una fortaleza mental puesta al límite.

En ese proceso, Kevin fue mucho más que un hermano. Ofició de guía, sostén emocional y referencia deportiva. Una sociedad forjada en la intimidad familiar que luego se expuso ante el mundo en las dunas más hostiles del planeta.

El acto fue realizado en el Salón de los Pueblos Originarios y tuvo un tono distendido, aunque cargado de simbolismo. Desde el Gobierno destacaron que el reconocimiento se inscribe en la política de valoración del mérito y el esfuerzo individual, conceptos recurrentes en el discurso presidencial. La distinción se suma a otros homenajes recientes a deportistas argentinos, como el ciclista José “Maligno” Torres, tras su consagración olímpica en París 2024.

“Es un honor recibir a estos gladiadores modernos que llevan el nombre de la Argentina a lo más alto, con coraje y determinación”, señalaron desde el entorno presidencial, sintetizando el espíritu del encuentro.

Más allá de la agenda oficial, la ceremonia con los Benavides fue el gesto deportivo más emotivo del día. Un símbolo de reinicio para el Presidente y un respaldo institucional a una hazaña que excede lo deportivo: vencer al dolor, al miedo y al desierto para terminar escuchando el himno en la cima. Luciano ya era leyenda en las dunas. Ahora, su gesta también quedó sellada en la Casa Rosada.

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