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Miércoles 21 de Enero, Neuquén, Argentina
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Emiliano Sala, siete años después: el vuelo que se llevó un sueño y dejó preguntas abiertas

A siete años de la tragedia en el Canal de la Mancha, el recuerdo del delantero argentino que estaba por cumplir el gran salto de su carrera y un caso judicial que todavía espera respuestas.

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Emiliano Sala, delantero argentino, murió con 28 años mientras perseguía su gran salto al fútbol inglés.

Hay fechas que no envejecen. El 21 de enero quedó marcado para siempre en la memoria del fútbol argentino y mundial. Siete años después, el nombre de Emiliano Sala sigue resonando con la misma fuerza, envuelto en una mezcla de tristeza, incredulidad y una sensación de injusticia que todavía no encuentra cierre.

Sala tenía 28 años y estaba viviendo el momento que había esperado toda su vida. Goleador, respetado en Francia y con el pase más importante de su carrera cerrado, viajaba desde Nantes hacia Cardiff para firmar su contrato y sumarse a la Premier League. Era el premio a años de esfuerzo silencioso, lejos de los flashes, lejos de casa.

Pero ese vuelo nocturno sobre el Canal de la Mancha nunca llegó a destino. El monomotor Piper Malibu en el que viajaba perdió contacto con los radares y se convirtió, con el correr de las horas, en una pesadilla que paralizó al mundo del fútbol. Días después, la aeronave apareció destruida en el fondo del mar. El cuerpo de Emiliano estaba allí. El final que nadie quería imaginar se había confirmado.

Nacido en Cululú, criado en Progreso, Santa Fe, Sala había construido su carrera lejos de la Argentina. Se formó en el Proyecto Crecer y emigró a Francia con apenas 20 años, convencido de que el camino era largo pero posible. Pasó por préstamos, por el ascenso, por clubes donde nadie regalaba nada. Hasta que explotó en el Nantes, donde se convirtió en goleador y referente, admirador confeso de Gabriel Batistuta y símbolo de una historia de perseverancia.

En la temporada previa a su pase, había marcado 12 goles y se había codeado con los mejores de la Ligue 1. Su transferencia al Cardiff City, por una cifra récord, era la confirmación de que había llegado su momento. Pero el fútbol, esa misma noche, quedó en pausa.

La investigación posterior reveló una cadena de negligencias: un piloto sin licencia habilitante, una aeronave con fallas, condiciones climáticas adversas y rastros de intoxicación por monóxido de carbono. Un cóctel fatal que terminó con dos vidas y abrió una causa judicial que, con el paso de los años, sigue sin responsables claros ni condenas firmes.

El proceso legal se transformó en una batalla entre clubes, aseguradoras y tribunales, mientras el aspecto humano quedaba en segundo plano. La disputa entre Cardiff y Nantes por el pago del pase se extendió durante años, con fallos cruzados y audiencias postergadas, en un expediente que todavía hoy genera más interrogantes que certezas.

Durante la búsqueda desesperada, la voz de Romina Sala, su hermana, recorrió el mundo. Desde Santa Fe, pidió humanidad, empatía y compromiso. Su reclamo se convirtió en el de una familia y, también, en el de un fútbol que quedó expuesto en sus zonas más oscuras.

El último mensaje de Emiliano, enviado a un grupo de amigos desde el avión, sigue estremeciendo: miedo, presentimiento y una despedida involuntaria que hoy suena como un grito suspendido en el aire.

Siete años después, Emiliano Sala no es solo una historia trágica. Es el símbolo de un sueño truncado, de un sistema que falló y de una deuda que el fútbol todavía no saldó. El tiempo pasa, pero la herida sigue abierta. Y mientras no haya justicia, el vuelo de Emiliano seguirá dando vueltas, sin aterrizar.

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