Lo que arrancó como un festejo de Año Nuevo terminó convertido en un escándalo digno de crónica policial y farándula deportiva. Tres futbolistas argentinos que militan en Fortaleza quedaron envueltos en una pelea callejera con vecinos y las imágenes, que se conocieron recién en las últimas horas, encendieron la polémica en Brasil.
Eros Mancuso, Tomás Pochettino y el “Tucu” José Herrera son los protagonistas del episodio ocurrido a comienzos de 2026, pero que tomó verdadera dimensión pública ahora, cuando comenzaron a circular los videos del enfrentamiento. En las imágenes se ve una escena caótica: golpes de puño, empujones, una mujer repartiendo sillazos, varias personas intentando separar y hasta un perro metido en el medio del conflicto.
El video, que rápidamente se viralizó en redes sociales y medios locales, muestra el momento exacto en el que la discusión escala y se desata la pelea en plena calle, a metros del domicilio donde se realizaba la celebración. Un material impactante que expone a los futbolistas y que se transformó en la prueba clave del escándalo.
Según las primeras reconstrucciones, todo se habría originado por un reclamo de vecinos debido a ruidos molestos. De acuerdo a una denuncia formal, la música se mantuvo a alto volumen hasta cerca de las cinco de la mañana, lo que motivó la intervención de un vecino que aseguró que su hija no podía dormir.
El conflicto no quedó solo en una discusión verbal. La situación se desbordó, hubo forcejeos, agresiones físicas y destrozos, lo que derivó en la intervención de la Policía Civil de Ceará, que ahora analiza las imágenes viralizadas como parte de una investigación judicial en curso.
En medio del revuelo, Mancuso realizó un descargo público en redes sociales, donde dio su versión de los hechos. El lateral argentino aseguró que el vecino se presentó “fuera de control”, lanzó insultos contra su persona y su profesión, e incluso ingresó a la vivienda causando daños en una puerta.
Mientras Fortaleza sigue de cerca la situación y evalúa los pasos a seguir, el episodio ya cruzó fronteras y puso a los futbolistas argentinos en el centro de un escándalo que mezcla fútbol, noche, violencia y redes sociales. Un Año Nuevo que, lejos de empezar con brindis y festejos, terminó a los golpes y con final abierto.