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Jueves 16 de Abril, Neuquén, Argentina
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Los pibes dan la cara: Beltrán y Brey, a prueba en su primer Superclásico

Las lesiones de Franco Armani y Agustín Marchesín abrieron la puerta a los dos jóvenes arqueros que tendrán su bautismo de fuego en el duelo entre River Plate y Boca Juniors.

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Beltrán y Brey afrontan su primer Superclásico en un escenario donde no hay margen de error.

El duelo entre River y Boca del próximo domingo no solo paraliza al país, también expone historias inesperadas. Este domingo, en un Monumental que promete latir al ritmo de un partido sin margen de error, los arcos estarán custodiados por la juventud. Los dos arqueros del Superclásico, Santiago Beltrán y Leandro Brey, tendrán su primera experiencia ante el rival de siempre.

En River la historia tiene tintes de sorpresa. La lesión de Franco Armani, sumada a la baja de su reemplazante, el cipoleño Ezequiel Centurión, dejó el camino liberado para que Beltrán pasara de ser una tercera opción a dueño del arco riverplatense. Y el pibe respondió: sus números en este 2026 marcan 15 partidos disputados, diez vallas invictas y apenas nueve goles recibidos. Lejos de achicarse, construyó confianza y ya sabe lo que es bancarse escenarios pesados.

Del otro lado aparece Brey, que también encontró su oportunidad en medio de la adversidad. La dura lesión de Agustín Marchesín le devolvió la titularidad bajo palos en Boca, luego de haber reemplazado recientemente al veterano arquero, que sufrió un desgarro previo a su rotura de ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha y el guardameta de 23 años tomó su lugar en los duelos del Xeneize contra Instituto, Talleres y Universidad Católica. 

A diferencia de su rival, Brey cuenta con mayor rodaje: suma más de 30 partidos en Primera desde su debut en 2022. Sin embargo, este domingo será especial. Será su estreno absoluto en un Superclásico, el escenario donde los arqueros pasan de promesas a protagonistas o quedan marcados.

Así, mientras los técnicos apuestan por la juventud en un partido que suele pedir experiencia, el foco se posa en dos arqueros que llegan por diferentes caminos pero con el mismo objetivo: sostener el arco en cero y bancarse la presión de un duelo que no perdona. Porque en el Superclásico, cada pelota pesa distinto. Y esta vez, los pibes tendrán la palabra.

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