Doce años después, David Trezeguet volvió a pisar el Monumental. El Rey David regresó a Núñez, esta vez lejos del área y los goles, pero con un rol clave dentro del nuevo River que empieza a tomar forma desde lo institucional. Su presencia junto al presidente Stefano Di Carlo no pasó desapercibida y encendió rápidamente el radar del ambiente futbolero.
El ex delantero, ídolo eterno del ascenso y símbolo de aquel River golpeado que supo levantarse, se incorpora a la estructura dirigencial con funciones ligadas a la representación, la vinculación y el posicionamiento internacional del club. En los hechos, Trezeguet será una de las caras visibles del Millonario en el plano global.
La función no le es ajena. El franco-argentino ya ocupó cargos similares en Juventus y forma parte del exclusivo grupo FIFA Legends, lo que le da un respaldo fuerte para moverse en los principales escenarios del fútbol mundial. River apuesta a su trayectoria, su nombre y su peso simbólico.
Entre sus tareas estarán la gestión de alianzas estratégicas con empresas e instituciones, el acompañamiento en acuerdos comerciales y acciones vinculadas a sponsors, el desarrollo de programas formativos y academias, y la representación institucional del club en eventos oficiales, tanto en el país como en el exterior. También será un puente con referentes del fútbol y la industria deportiva.
Trezeguet jugó en River entre 2012 y 2013, cuando decidió volver para dar una mano en el momento más difícil. Sus goles fueron decisivos para el ascenso bajo la conducción de Matías Almeyda y lo convirtieron en una figura respetada y querida por el hincha.
Hoy, el Rey vuelve a Núñez con otro traje, pero con la misma mística. River suma jerarquía fuera de la cancha y recupera a uno de los protagonistas de una de las páginas más sensibles de su historia reciente.