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Viernes 23 de Enero, Neuquén, Argentina
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Spinetta, River y Núñez: cuando la música y el fútbol se abrazaron en una pasión eterna

A 76 años del nacimiento de Luis Alberto Spinetta y en el Día Nacional del Músico, el recuerdo de un ícono del rock nacional que llevó a River en el corazón, incluso cuando le tocó tocar en la vereda de enfrente.

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Luis Alberto Spinetta, el Flaco de Núñez: leyenda del rock nacional e hincha de River, con la música y la camiseta tatuadas para siempre en el corazón.

No es un día más en el calendario argentino. Cada 23 de enero la música se pone de pie, afina la guitarra y mira hacia Núñez. Allí nació Luis Alberto Spinetta, el "Flaco", uno de los artistas más grandes que dio el país y, además, un hincha de River que jamás necesitó esconder su camiseta, ni siquiera cuando el escenario estaba pintado de azul y amarillo.

A 76 años de su nacimiento, Spinetta sigue siendo una presencia viva. No solo por canciones que atraviesan generaciones, sino por una identidad que nunca negoció: barrio, sensibilidad y una banda eterna llamada River Plate. El amor por el Millonario le venía de cuna, de esas calles de Núñez que mezclan potrero, club y veredas arboladas. Y también de una historia casi mítica: José “Machín” Gomezza, socio fundador del club y masajista de La Máquina, le regaló una guitarra criolla de 1923 que el Flaco conservó hasta el final. Música y River, todo junto.

Su obra, aunque nunca fue tribunera, terminó colándose en las canchas. “El anillo del capitán Beto” se volvió bandera, mito y canción adoptada por el folclore futbolero, aun cuando el propio Spinetta aclaró que no estaba dedicada a Norberto Alonso. Pero en el fútbol, como en el rock, las canciones también se resignifican y encuentran dueño en la emoción popular.

La relación entre Spinetta y la pelota tuvo otro capítulo inolvidable en 2005, cuando su hijo Dante recordó una escena digna de comedia. Invitados a tocar en La Bombonera como teloneros de Lenny Kravitz, padre e hijo aceptaron el desafío… pero con condiciones. Nada de azul y oro. Remera blanca, guitarra cruzada con correa roja y una elegancia silenciosa para hacerle frente al templo rival sin traicionar los colores. River estaba ahí, camuflado, pero presente. El Flaco jugó ese clásico a su manera.

Spinetta nunca fue un hincha tradicional. De hecho, alguna vez se permitió elogiar a la hinchada de Boca por su fidelidad, incluso en la derrota. Pero eso no cambió su pertenencia. River era su casa, su barrio y su identidad emocional, como lo fue la música: sin estridencias, profunda, sensible y eterna.

Hoy, en el Día Nacional del Músico, el Flaco vuelve a cumplir años en la memoria colectiva. Y River, desde Núñez, lo sigue cantando bajito, como se cantan las verdades que no necesitan gritos para perdurar.

 

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