Cristian Servera es el protagonista de esta historia, el neuquino que se recibió de licenciado en Educación Física y comenzó a hacerse lugar en el fútbol de la zona, integrando cuerpos técnicos como Maronese en el viejo Federal B o Cipolletti en Federal A hasta que fundó el club Río Grande en la capital de la provincia y ahora integra el staff permanente de caza talentos para el semillero de River Plate en todo el país.
El ajetreado verano en el Millonario lo tomó al profesional patagónico girando por diferentes lugares de la Argentina. Actualmente por la zona de Mendoza, los reclutadores de riverplatenses coparon las instalaciones del club Gutiérrez Sport tratando de afinar el ojo para dar con el llamado indicado a una convocatoria en Buenos Aires.
Son cientos nombres por día, miles por semana que se la juegan por una chance en la institución modelo en la formación de jugadores profesionales del país. Santiago Alonso y Mariano Tedesco son los otros compañeros del neuquino que van captando el interés de los vecinos a cada paso.
Su trabajo consiste en contactar a un club de la región a visitar, coordinar los días de prueba y luego plasmar todo el itinerario sin perder de vista la visión de cada chico en el campo de juego para saber si más o menos tiene alguna chance de llegar a las formativas de River.
Una idea hecha realidad
El 2013 fue el puntapié para la aventura personal de Servera en el club Río Grande del oeste neuquino, tras los primeros pasos al sur de la ciudad, hizo base en inmediaciones al Rucha Che hasta conseguir su propio predio dentro de la Ciudad Deportiva de la ciudad.
Desde entonces, la gestión y el desarrollo de programas han ocupado buena parte de sus obligaciones y ocupaciones laborales. Fútbol, handball y vóley son algunas de las disciplinas que se pueden practicar allí. Además de la escuelita de fútbol que convoca a muchos niños del Oeste capitalino.
La federación del fútbol de la institución fue paulatina. Primero como representantes en algunas divisiones de Villa Irisa hasta llegar a completar la propia estructura e inscribir su propio nombre en Lifune, donde actualmente es uno de los integrantes de la división A, tras la obtención de la B en el 2025.