El mercado de pases suele dejar rumores, operaciones a último momento y promesas incumplidas. Pero lo de Emiliano Vecchio rompió cualquier molde. Sin representantes empujando, sin cifras sobre la mesa y sin cláusulas escondidas, el volante rosarino decidió ir al hueso: se ofreció a jugar gratis en San Lorenzo. Así, directo. Y con una frase que resonó fuerte en Boedo: “Es mi sueño”.
Hace apenas tres semanas, Vecchio había sido presentado por tercera vez en Unión Española de Chile. La foto oficial, la firma en la playa y el anuncio parecían marcar un nuevo capítulo en su carrera. Sin embargo, la historia duró poco. Un conflicto interno con el club trasandino, diferencias con la dirigencia y la falta de consideración deportiva lo empujaron a tomar una decisión inesperada.
En diálogo con el medio partidario Mundo Azulgrana, el mediocampista de 37 años no dejó lugar a interpretaciones. “Quiero jugar gratis en San Lorenzo. No quiero plata, quiero jugar en el Gasómetro”, lanzó, con una contundencia poco habitual en tiempos donde cada detalle contractual se negocia al límite.
Lejos de exigir un lugar asegurado, Vecchio fue todavía más allá y pidió ser evaluado por el entrenador Damián Ayude. “Que me vea un mes. Si él cree que no estoy apto, me voy solo. No quiero plata, solo me interesa jugar en San Lorenzo”, agregó, en una declaración que rápidamente se viralizó entre los hinchas del Ciclón.
El contexto no es menor. San Lorenzo acaba de levantar las inhibiciones que le impedían incorporar refuerzos, una noticia que le devolvió oxígeno institucional y abrió nuevamente la puerta al mercado. En ese escenario, el ofrecimiento de Vecchio apareció como una bomba inesperada, más emocional que económica.
Desde Chile, la situación del jugador parece tener los días contados. Tras un amistoso ante San Luis en el que no fue convocado, el entrenador Gonzalo Villagra fue tajante al explicar su ausencia. “Desde mi punto de vista, no está en condiciones de ser citado. Se ha tenido que ausentar de algunos entrenamientos por diversos motivos”, afirmó, dejando en evidencia la distancia entre el futbolista y el cuerpo técnico.
Con pasado destacado en Racing y Rosario Central, y una última experiencia conflictiva en Defensores de Belgrano, Vecchio sabe que su nombre genera debate. Talento nunca le faltó; continuidad, sí. Ahora, con el calendario avanzando y el futuro inmediato en pausa, eligió apostar por el deseo antes que por el contrato.