POLÍTICA EN NEUQUEN

Gutiérrez ante una obsesión sin margen para errores

Datos que confirman una recuperación económica. Pero ¿alcanzará para sellar acuerdos salariales?
domingo, 7 de febrero de 2021 · 00:00

El gobierno de Omar Gutiérrez terminó la semana con un dato alentador, surgido de un informe nacional. Según el ministerio de Trabajo, en noviembre del año pasado se registraron en Neuquén 109.815 trabajadores registrados del sector privado, y esa fue la mejor marca en cinco meses. “Se espera que ese número sea mayor por la reactivación del turismo, la continuidad del sector petrolero y la construcción”, se dijo en Casa de Gobierno, mientras se repasaban los últimos informes, muy positivos, sobre la realidad productiva en Vaca Muerta. La obsesión por la reactivación encontró alimento en estas novedades, y se multiplicará. Entre otras cosas, porque el MPN tiene bastante en claro que solo una mejora de la economía podrá ir cambiando el ánimo y el humor de los electores, en un año en el que se necesitará de sus servicios en las urnas, con o sin PASO, ese dilema que tiene el kirchnerismo clavado como una estaca en el centro de sus divisiones.

El dato sobre la recuperación de fuentes de trabajo que se habían perdido en los primeros meses de la pandemia, es objetivamente importante, para este o cualquier gobierno que hubiera. Impulsa además la mirada hacia el sector privado, en un Estado que suele mirarse el ombligo todo el tiempo. Precisamente esa neurosis había estado presente en los últimos días, en razón del principio de la negociación con el gremio docente, ATEN. El viernes, se sintió algo de distensión. El propio secretario general del gremio, Marcelo Guagliardo, dio señales positivas sobre el retorno a las clases el 3 de marzo. Todos saben, sin embargo, que el tránsito hacia las escuelas tendrá que estar lubricado por un acuerdo salarial. Aquí las cosas se complican, porque no hay seguridad sobre la magnitud de la oferta, ya que tampoco la hay sobre la garantía del Tesoro que debe respaldar cualquier compromiso que se tome. Las finanzas se van recuperando, al igual que la cantidad de puestos de trabajo. Pero… ¿alcanza esto para premiar a los gremios estatales con un aumento sostenible en el año, como pide ATEN?  La realidad indica que no. Que, en la actual coyuntura, cerrar un compromiso para todo el año sería una medida cercana al delirio místico más que a la rigurosidad administrativa.

El gremio presionará al máximo. Este sábado anduvieron pregonando, los dirigentes docentes, su religión de recuperación salarial en las aguas del río Limay, con una regata ad hoc, desde Plottier. Recuperación salarial es un concepto inquietante, porque remite a una deuda presuntamente contraída por el gobierno del Estado. Esa deuda fue explícita: el pacto de actualización salarial por inflación, con ajustes trimestrales, fue “suspendido” en las primeras semanas de la pandemia del coronavirus. La pandemia no ha terminado, el daño económico es significativo, y afectó a todos, a algunos más que a otros. Los trabajadores estatales perdieron esa actualización, remendada por dos bonos en el tramo final del año. Los del ámbito privado la pasaron peor: muchos perdieron el empleo. Ni hablar de aumentos salariales. La actividad económica por fuera del Estado es prioridad, también para el Estado.

Por eso que el gobierno de Gutiérrez, mientras negocia con los gremios apuntándole al meneado tema de la paz social, tiene el foco puesto en la actividad económica privada, sin la cual, el Estado se convierte en administrador de la nada. Hace unos días, el Gobernador puso mucho énfasis en el respaldo a los ganaderos con el Plan de Producción Bovina, que puede ser clave en momentos en que el precio de la carne es la síntesis de la injusticia distributiva en Argentina. Esta semana se presentó el proyecto de Ley de Estímulo a la Producción Frutícola. La urgencia es real y no admite dilaciones para Gutiérrez. Se ha marcado incluso que han sido varios los proyectos que se han presentado durante diciembre pasado y que “no fueron tratados” por la Legislatura, al punto que muchos de ellos “ya fueron solucionados con otras herramientas”, según se comentó en los corrillos oficiales.  La semana que viene Gutiérrez inaugurará obras de conectividad en la zona Franca de Zapala, y se anunciarán más obras para ese complejo. Los motores políticos, es evidente, están calentándose, en las semanas previas a la inauguración de sesiones, con discurso del Gobernador incluido, un acto que se espera concretar de manera presencial este año, como es tradición, el 1 de marzo.

Todo ocurre en el contexto de la pandemia, la continuidad de los contagios, la certeza de que todos los días alguien muere de Covid 19, y que la cura, vacuna de por medio, se llevará puesto todo el año, porque el ritmo de llegada del medicamente es inestable y lento.  La decisión de vacunar la franja de mayor letalidad (80-89 años) fue considerada como “de alto impacto” en el gobierno, que así lo sintió cuando se destacó que Neuquén fue una de las pocas provincias que lo hizo. Pero, al tiempo que se señala esto, también se tiene conciencia de que no está en las manos del gobierno neuquino la campaña de vacunación en lo que hace a lo más importante, que es la cantidad de dosis necesaria. Es un tema que se sigue con la atención puesta en cómo resolverá el problema el gobierno de Alberto Fernández. Es, el Presidente, el más interesado en resolverlo rápido, porque su imagen está atada, inevitablemente, al éxito o fracaso de la campaña de vacunación y sus resultados: el mismo gobierno clavó esa expectativa en la conciencia del pueblo argentino. 

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