Los datos más relevantes de la realidad del mes y medio que lleva contado este año, indican que tanto el oficialismo nacional como el provincial neuquino, consolidan un plan, una estrategia, afirmada centralmente en los resultados de la gestión de gobierno; y que este será el principal rasgo para este 2026 sin elecciones, aunque preparatorio para los comicios importantes del 2027, esos que definirán continuidades o cambios.
A nivel nacional, el gobierno de Javier Milei consiguió dos objetivos parlamentarios importantes, al lograr la media sanción para la reforma laboral y el nuevo régimen penal juvenil. Todo indica que antes de marzo podrá tener esas leyes con la aprobación en la cámara siguiente, pues los circunstanciales aliados para esta iniciativa suman lo suficiente como para garantizar mayoría.
El oficialismo neuquino, que lidera el gobernador Rolando Figueroa, acompañó la aprobación en general de ambos proyectos nacionales, tanto en el Senado, con Julieta Corroza, como en Diputados, con Karina Maureira. Se verá ahora si ese respaldo se traduce en algo más, algo que tenga que ver con el resto del año y el proceso de relación con la gestión Milei, proceso que contempla, obviamente, las elecciones del año que viene.
En el contexto reformista de la coyuntura, Neuquén se destaca por la ejecución de obras públicas que no dependen del presupuesto nacional. Es la primera vez, en la historia, que esto ocurre, salvando de esta generalidad algunas obras ejecutadas con dinero provincial (con compromiso posterior de devolución) que se hicieran durante los gobiernos de Jorge Sobisch.
Al mismo tiempo, se han destacado algunas circunstancias que tienen que ver con los gastos o inversiones de ese Estado que pretenden diferenciar de las últimas gestiones del MPN. Ya se había enfatizado, desde la misma gestión, que los costos de las obras públicas -particularmente la construcción de pavimento en rutas- se habían reducido, mediante el simple trámite de garantizar licitaciones abiertas a la competencia entre empresas.
En la semana que pasó, el gobierno de Figueroa se encargó de informar con mucho énfasis que también redujo precios en otras licitaciones importantes del Estado. En este caso, se informó sobre las compras de medicamentos e insumos para la Salud Pública. Según el gobierno, más de un tercio de las compras se concretarán con precios iguales o inferiores a los del año pasado; y que esto implicaría un ahorro aproximado de 600 millones de pesos.
Cada vez que el gobierno de Figueroa informa sobre estas circunstancias, pesa la comparación con lo que sucedía en los gobiernos anteriores. Y que, cuando se habla de los gobiernos anteriores, se alude centralmente al período que fue comandado por el sector liderado por Jorge Sapag y Omar Gutiérrez, desde el MPN.
Estas cosas parecen preludiar lo que podría suceder con el MPN este año, pues es el tiempo en que el partido provincial que estuvo más de 60 años en el poder, deberá definir claramente si acepta el liderazgo de Figueroa, o si se ubica en una vereda crítica e independiente.
En este contexto, es sugerente la incorporación de Osvaldo Llancafilo al Gabinete. El ex diputado nacional y ministro de Educación durante la gestión Gutiérrez es uno de los referentes más importantes que ha trabajado la coyuntura de transición inevitable que atraviesa el MPN después de haber sido derrotado, por primera vez a nivel provincial, en las urnas, en 2023.
En este intercambio entre gestión y construcción política de proyectos, vale enfatizar la lógica de la profusión de obra pública con presupuesto propio, en el distrito capitalino que gobierna Mariano Gaido. No ha sido común para el municipio más importante de la Patagonia comenzar el año, incluso antes de la inauguración de sesiones del Deliberante, con dos licitaciones muy importantes en marcha: la de la transformación de la avenida Mosconi, y la de los nuevos accesos (elevados) desde la avenida Raúl Alfonsín al centro histórico de la ciudad.
Estas dos obras tendrán un impacto doble. El primero, será el causado por su propia ejecución, pues, por un lado, alterará la rutina ciudadana, y, por el otro, pondrá en evidencia física el ritmo de obra pública, algo que desde la política se valora más que nada. El segundo impacto será cuando puedan comenzar a ser usadas estas obras viales significativas, pues darán, sin duda, un rédito concreto a la gestión que las concretó.
Así, no habrá que inventar mucho ni devanarse los sesos con teorías sociológicas para interpretar la realidad política neuquina, si se mantiene esta tendencia con la que se ha inaugurado el año.