¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Domingo 11 de Enero, Neuquén, Argentina
Logo Am2022
PUBLICIDAD

Irán: el próximo test de credibilidad de Donald Trump

El presidente de Estados Unidos dijo que atacaría si seguía la represión. El régimen sigue matando manifestantes. El momento de debilidad del régimen y la escalada de las protestas acercan un escenario de intervención.

PUBLICIDAD
El régimen iraní en su momento de mayor debilidad
Netanyahu cree que Trump atacará Irán
Las protestas ya dejaron cientos de muertos
La crisis económica desencadenó las movilizaciones

Ni Groenlandia, ni Colombia, ni México, ni Cuba. Será Irán el escenario principal de la agenda internacional de los próximos días porque es allí donde Donald Trump puso sus ojos y sus objetivos. De todas sus amenazas, la que le hizo a la debilitada teocracia iraní es a la que hay que tomar más en serio: existen fuertes indicios para pensar que el presidente de Estados Unidos la cumplirá si el régimen sigue haciendo lo que siempre hacen: reprimir brutalmente a la gente que lo desafía en las calles.

Centenares de muertos por una represión brutal no frenan las manifestaciones que ya llevan más de dos semanas y que se profundizaron estos últimos tres días. Trump, quien ya había avisado hace una semana de que estaba preparado para atacar Irán si seguía la represión de las protestas, ayer lo repitió: "Irán busca la libertad, quizás como nunca antes. ¡Estados Unidos está listo para ayudar!", escribió en Truth Social.

Al igual que las amenazas contra Maduro, que fueron in crescendo y que necesitó concretar para demostrar que lo que él dice se cumple, la situación con los ayatolás es parecida. Trump dijo públicamente que estaba dispuesto a usar la fuerza militar si el régimen iraní mataba a manifestantes. Y eso está pasando. Por eso está considerando varias opciones para apoyar a los manifestantes en Irán, debilitar al gobierno y quizás forzar un cambio de régimen. Y todo se acelera en la medida que las protestas se intensifican y el número de muertos aumenta. 

Los escenarios posibles

Trump evalúa distintas opciones. Los riesgos son muchos porque la clave es cómo responder a la brutal represión sin desestabilizar Medio Oriente. Un ataque de Estados Unidos contra objetivos del régimen iraní podría ser funcional al régimen porque podría generar el fin de las protestas y servir como argumento para demostrar lo que viene denunciando: que EEUU e Israel son los que están detrás de las protestas. Irán culpa a Trump de alimentarlas y acusó a Estados Unidos e Israel de importar "alborotadores".

También está la opción de profundizar la presión sobre el régimen enviando una flota naval amenazante a la región. Se trataría de un mensaje para intentar disuadir al gobierno iraní de seguir reprimiendo y también de hacer algo que siempre se intenta hacer en estos casos: que el régimen se erosione desde adentro. Algunos creen que esa disidencia interna dentro de las fuerzas de seguridad iraníes ya existe, pero nadie sabe si es lo suficientemente profunda para horadar definitivamente el poder de los ayatolás. Funcionarios estadounidenses, citados por la prensa,  dijeron que también se están considerando ciberataques y operaciones de información contra el régimen iraní. 

¿Por qué el régimen está vulnerable?

El régimen atraviesa su momento de mayor debilidad. Con la economía en crisis, factor que disparó las protestas, todavía sin recuperarse de la guerra de 12 días que mantuvo en junio con Israel, que destruyó buena parte de su infraestructura nuclear y desnudó su extrema vulnerabilidad defensiva, con sus brazos terroristas, Hamas y Hezbolá,  reducidos a su mínima expresión histórica y con un gobierno de Israel convencido de que es el momento para darle el golpe final a los ayatolás y terminar de reconfigurar a su gusto Medio Oriente. Sin embargo, hay que tener claro que nadie, ni en Israel ni en Estados Unidos, piensa que el régimen vaya a implosionar, por lo menos en el corto plazo.

El riesgo de escalada

Por eso hay que tener en cuenta también las amenazas iraníes. Parece difícil pensar que el régimen no apostará, con lo que tiene, a redoblar la apuesta e incendiar la región. Lo dijo ayer Masoud Pezeshkian, el presidente iraní, cuando advirtió que si Estados Unidos ataca, Irán golpeará las bases estadounidenses e Israel en respuesta.

Pero también del lado iraní hay motivos para pensar que si esta vez falla su estrategia de matar más manifestantes para disciplinar a la población, la opción de desencadenar una guerra contra Israel y, por qué no, Estados Unidos, le permitiría cerrar filas internamente. Su debilidad no implica que no tenga con qué responder ni dónde: las bases militares de Estados Unidos en la región, a las que no tocó en el ataque de Trump a las instalaciones nucleares de 2025,  países suníes aliados de Estados Unidos e Israel son sus objetivos. 

Netanyahu, mientras tanto,  está esperando a Trump para golpear a Irán y está convencido de que el presidente de Estados Unidos, más temprano que tarde, lo va a acompañar. Mientras tanto, sigue haciendo todo para desmantelar a Hezbola y consolidar sus logros estrategicos en toda la región que incluye el control ferreo de Gaza y Cisjordania y minimizando cualquier amenaza que pueda venir desde Siria.

Las dudas de Trump

Trump necesita un Medio Oriente libre de guerra. Esta semana quiere arrancar con la segunda fase del plan en Gaza y no quiere que nada ni nadie le arruine el plan. Trump ya demostró que necesita certezas a la hora de decidir un ataque. Cuando atacó Irán en junio, salió dos horas después llamando a un cese del fuego que ambos países cumplieron. En Venezuela, hace una semana, ordenó una inédita operación militar para extraer a Maduro pero dejó al régimen chavista en pie para evitar el caos. La duda que hay ahora es si un ataque a Irán desde el cielo logrará su objetivo de tirar al régimen. Difícil. Y si lo hace, el riesgo es que Irán busque incendiar la región y transformarla en un caos que la desestabilice.

Ahora el mundo debe mirar a Irán, donde Trump quiere demostrar, al igual que hizo con Maduro, que cuando él y Estados Unidos dicen algo, lo cumplen. Se trataría de otro mensaje para todos: el nuevo orden mundial lo impondrá Estados Unidos, por las buenas o por las malas, y para eso tiene que demostrar que cuando el presidente estadounidense lanza una amenaza se cumple, en Venezuela y también en Irán.
 

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD