La modelo y panelista Natalie Weber abrió su corazón en una charla íntima en el programa Ángel Responde de Bondi Live, donde recordó uno de los capítulos más complejos de su vida: el cáncer de mama. En medio de su maternidad, recibió un diagnóstico que cambió por completo su forma de ver el mundo y la obligó a replantear prioridades.
En la entrevista, Natalie Weber explicó que el mayor desafío no fue solamente atravesar la enfermedad desde lo físico, sino lidiar con los pensamientos que la llevaban a proyectar escenarios inciertos. Según relató, aprendió a valorar el presente y a disfrutar de lo que tenía a mano, entendiendo que no se necesita más de lo que está disponible hoy.
Antes de la enfermedad, confesó que su atención estaba puesta en lo que le faltaba o en las metas que todavía no alcanzaba. Sin embargo, la experiencia de enfrentarse a un límite vital le permitió poner el foco en lo cercano, en lo simple y en lo cotidiano. “Hay circunstancias que te hacen valorar mucho más la vida”, resumió durante el streaming.
Ese cambio de perspectiva también impactó en la forma en que se vinculó con sus seres queridos. Natalie Weber reconoció que lo más importante fue el apoyo incondicional de su familia: su hija pequeña, su marido y sus padres. Para ella, el sostén emocional y el amor cercano se transformaron en la base para sobrellevar la adversidad y entender que no necesitaba nada más.
La modelo también dejó en claro que no es necesario atravesar un episodio traumático para poner en práctica esa mirada. Señaló que cualquiera puede ejercitar el hábito de detenerse, respirar y enfocarse en el presente, aunque admitió que no siempre resulta sencillo mantener esa disciplina.
El momento más emotivo de la charla llegó cuando su compañera de programa, Juli Argenta, se animó a contar por primera vez que su hermana también había atravesado un cáncer. Entre lágrimas, agradeció a Natalie Weber por sus testimonios públicos, ya que la habían ayudado a entender cómo acompañar a un ser querido en un proceso tan duro.
“Yo leía tus notas y me servían mucho para saber qué decir y cómo estar presente. Me hiciste bien”, le confesó Juli Argenta conmovida. La sinceridad de ambas generó un clima de empatía y emoción en el estudio.
Natalie Weber, por su parte, destacó que compartir estas experiencias puede ser de gran ayuda para otras personas que enfrentan el mismo desafío, ya sea pacientes o familiares. Con su testimonio, dejó en claro que la honestidad y la visibilidad son herramientas valiosas para quienes atraviesan la enfermedad en soledad.