Nada sobresale de más en la casa de Catherine Fulop y Ova Sabatini. Ni los colores, ni los muebles, ni la arquitectura buscan imponerse. Esa moderación, visible desde la primera imagen, es la clave que organiza toda la vivienda y marca una elección estética sostenida en el tiempo.
La propiedad está ubicada en General Pacheco, dentro de una zona residencial donde la vegetación funciona como marco constante. El entorno aporta privacidad y silencio, y la casa se integra al paisaje sin romperlo. Desde el exterior, el diseño apuesta por líneas limpias y volúmenes equilibrados, con una arquitectura que prioriza la funcionalidad por sobre el impacto visual inmediato.
El interior se desarrolla a partir de un gran espacio central que articula living, comedor y cocina. El living se destaca por su concepto abierto, los techos altos y los ventanales amplios que conectan directamente con el jardín. La paleta de colores es neutra y uniforme, con materiales nobles como pisos de madera y una chimenea de mármol que funciona como punto de apoyo visual sin dominar el ambiente.
La cocina responde a la misma lógica estética y práctica. Cuenta con una isla central, mesadas claras y electrodomésticos modernos, pensados para el uso cotidiano y para recibir visitas. Los ventanales vuelven a tener protagonismo, aportando luz natural y una vista permanente al verde exterior. A pocos metros, el comedor principal acompaña con un estilo sobrio, formal sin rigidez, pensado para reuniones familiares extensas.
El sector exterior refuerza la idea de continuidad entre adentro y afuera. Una galería techada, equipada con muebles de exterior y una mesa amplia, funciona como espacio de encuentro habitual. Desde allí se accede al jardín y a una piscina de buen tamaño, integrada al terreno sin romper la armonía general del conjunto.
La casa de Catherine Fulop incluye además un gimnasio privado, equipado con máquinas, pesas y pisos de goma. No se trata de un espacio exhibido, sino de un ambiente pensado para sostener una rutina diaria de entrenamiento sin salir de la vivienda, en línea con un estilo de vida activo y ordenado.
En la planta alta se encuentra la habitación principal, con una estética que remite a una suite de hotel. Colores suaves, textiles de calidad y una ambientación despojada construyen un espacio íntimo y funcional. En conjunto, la casa de Catherine Fulop y Ova Sabatini no busca llamar la atención, sino sostener una forma de habitar basada en el equilibrio, la luz y el bienestar cotidiano.