Desde que inició su relación con Mauro Icardi, la vida de la China Suárez volvió a quedar bajo la lupa mediática. Cada paso, desde su mudanza a Turquía hasta los gestos cotidianos en familia, se transformó en material de debate en programas de espectáculos y redes sociales. Lejos de esquivar el tema, la actriz decidió hablar y fijar una postura definitiva sobre el conflicto que arrastra desde hace años.
La entrevista se dio en La Mañana con Moria (El Trece), donde la China Suárez dialogó por videollamada con Amalia Díaz Guiñazú y el panel. Allí recordó el posteo de Wanda Nara que desató el Wandagate y reconoció el impacto que tuvo en su carrera. “La pasé mal, por eso seguimos con abogados y juicios”, explicó, aunque aclaró que nunca dejó de trabajar pese a haber perdido algunas marcas.
El clima se volvió más íntimo cuando Naza Di Serio le preguntó si veía posible recomponer el vínculo con Wanda Nara, comparándolo con la buena relación que mantiene con Rocío Pardo, pareja de Nicolás Cabré. En ese punto, la actriz destacó la armonía que logró priorizando el bienestar de Rufina, su hija, y elogió el respeto mutuo que construyeron.
Sin rodeos, la China Suárez lanzó la frase que marcó el tono de la nota: “No se puede forzar un buen vínculo con una persona que no desea tenerlo”. Se definió como alguien pacífica, pero con memoria, dejando en claro que hay límites que no está dispuesta a negociar, incluso con el paso del tiempo.
Otro de los temas que surgió fue la posibilidad de agrandar la familia con Mauro Icardi. Consultada por María Fernanda Callejón, la actriz respondió que no es una prioridad. Aseguró que atraviesa muchos cambios y que hoy su foco está puesto en la adaptación de sus hijos y en disfrutar la relación sin apuros.
La tensión volvió cuando Cinthia Fernández mencionó el rótulo de “rompe hogares” que la persigue desde el Wandagate y su historia con Pampita y Benjamín Vicuña. Firme, recordó que hubo aclaraciones públicas y privadas, pero que muchas veces pesa más el relato instalado que los hechos reales.
En el cierre, la China Suárez reflexionó sobre la exposición que vive desde muy joven. Aseguró que aprendió a hablar solo con quien corresponde y a no hacerse cargo de versiones ajenas, una estrategia que hoy la mantiene enfocada en su presente.
Así, ya instalada en Turquía, la China Suárez transita el 2026 decidida a cuidar su entorno, priorizar a su familia y avanzar sin mirar atrás, incluso cuando el pasado insiste en volver al centro de la escena.