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Lunes 02 de Febrero, Neuquén, Argentina
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Un dólar más débil en 2026 abre oportunidades para la Argentina

La expectativa de bajas de tasas en Estados Unidos impulsa un dólar más débil, fortalece a las monedas emergentes y empieza a generar efectos concretos en la economía argentina.

Por Redacción

Lunes, 02 de febrero de 2026 a las 12:07
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El escenario financiero global empezó a cambiar y el dólar ya no ocupa el lugar dominante de otros años. Las políticas impulsadas desde Estados Unidos, con una estrategia de tasas de interés más bajas y una expansión fiscal, están llevando a los inversores a buscar alternativas fuera de la moneda norteamericana. Ese movimiento abre una ventana de oportunidad para los mercados emergentes, entre ellos la Argentina.

Desde la llegada de Donald Trump a la presidencia de EE.UU., la presión sobre la Reserva Federal para estimular la economía mediante recortes de tasas se hizo más visible. El año pasado ya hubo bajas y el mercado descuenta que ese camino continuará en 2026. Como resultado, el dólar comenzó a debilitarse frente a otras monedas y el índice que lo mide tocó valores mínimos que no se veían desde 2022.

La contracara fue inmediata: los metales preciosos, como el oro y la plata, marcaron récords históricos. Esa dinámica refleja una rotación de inversiones, con salida de posiciones dolarizadas y mayor interés por activos considerados de refugio. A nivel global, el contexto de menor tasa en EE.UU., junto con tensiones geopolíticas y estímulos fiscales, impulsó la búsqueda de nuevas alternativas.

Para la Argentina, este escenario puede traer beneficios concretos. Un dólar más débil suele favorecer a los mercados emergentes porque los capitales buscan rendimientos en otras regiones, lo que impulsa a las monedas locales. En América Latina ya se vio una apreciación del real brasileño, el peso mexicano y, en menor medida, del peso argentino, lo que habilita nuevas oportunidades de inversión.

Además del contexto internacional, la dinámica local juega a favor. La mejora en el riesgo país y la expectativa de continuidad del programa económico fortalecieron la confianza. Esa combinación permitió una mayor entrada de divisas y abrió el camino para una recomposición de reservas sin generar tensiones cambiarias.

Los primeros efectos ya se reflejan en el Banco Central. Durante enero, la autoridad monetaria pudo comprar más de US$1100 millones sin que eso presionara sobre el tipo de cambio. A eso se suma la revalorización del oro, que forma parte de las reservas y tuvo una suba cercana al 17% en lo que va del año, con impacto positivo en los números del organismo.

Sin embargo, no todo es optimismo. Algunos analistas advierten que, a diferencia de otros ciclos, la debilidad del dólar todavía no se tradujo con fuerza en los precios de las materias primas. Los commodities agrícolas muestran un desempeño más moderado y el petróleo recién empezó a reaccionar en las últimas ruedas.

En ese marco, el dólar débil aparece como una condición favorable, pero no suficiente por sí sola. La Argentina podría aprovechar mejor este contexto si logra sostener la estabilidad macroeconómica y avanzar con reformas que consoliden la confianza. El escenario global ayuda, pero el impacto final dependerá, una vez más, de las decisiones puertas adentro.

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