En los últimos días, Daniela Celis expuso una incomodidad profunda que venía cargando desde que se convirtió en mamá y decidió hacerlo sin adornos, incluso cuando eso implicaba mostrarse vulnerable frente a miles de personas.
La ex participante de Gran Hermano se quebró al aire en el programa de streaming Patria y Familia (Luzu TV), donde habló de los cambios físicos que atravesó tras el nacimiento de sus hijas, Laia y Aimé, a fines de enero de 2024. Allí dejó en claro que el impacto no era solo estético, sino emocional. “Mi cuerpo cambió mucho desde que fui mamá y no me siento cómoda con mi cuerpo. Y ahora lloro”, confesó, visiblemente afectada.
Ese malestar había llegado a condicionar incluso sus vacaciones. Daniela Celis contó que, pese a estar en la playa, evitaba exponerse. “No me siento cómoda con mi cuerpo, de hecho desde que llegué no me metí nunca al mar, ¿me entendés?”, explicó, marcando la distancia entre lo que deseaba hacer y lo que sentía posible.
El relato continuó con una reflexión que conectó con muchas mujeres en la misma situación. “Uno cuando es madre tiene que procesar que tu cuerpo cambió y va a cambiar para siempre. No vuelve a ser el de antes. Hay que amarlo, abrazarlo y acomodarse y adaptarse a tu nuevo cuerpo”, dijo, poniendo en palabras una etapa de aceptación todavía en construcción.
Incluso escenas cotidianas se habían vuelto difíciles. “Ayer fuimos con Mar a tomar una hora de sol y no pude. Mi hermana me decía ‘dale, te saco una foto’, y le respondí: ‘no me la saques, no quiero fotos’. No me siento cómoda, no me gusta. La estoy pasando mal”, cerró, sin intentar suavizar lo que sentía.
Días después de ese testimonio, algo cambió. Daniela Celis decidió volver a la playa, esta vez para meterse al mar y dejar registro del momento. Compartió una serie de fotos desde la arena, donde se la ve luciendo una bikini blanca, simple y actual, en un gesto que fue leído como un paso personal más que como una producción pensada.
El mensaje que acompañó las imágenes terminó de darle sentido al momento. “Me metí al mar. ¡Que las cosas fluyan, y nada influya! Porque en esta vida esperas lo que no pasa y pasa lo que no esperas. ¡Relaje y disfruta!”, escribió, agradeciendo además a quienes la acompañaron. Sin borrar lo dicho antes, Daniela Celis eligió mostrarse desde otro lugar: el de alguien que todavía procesa, pero que también se anima.