La marca “familia perfecta” siempre funcionó como un escudo. Fotos impecables, celebraciones con guion y sonrisas que parecían inalterables. Por eso el golpe fue doble cuando Brooklyn Beckham decidió romper esa lógica y convertir un desgaste privado en un conflicto abierto con David Beckham y Victoria Beckham.
Lo que empezó como un malestar persistente alrededor de Nicola Peltz terminó, según su versión, en una disputa de fondo: quién controla el relato, quién define los límites y qué se está dispuesto a sacrificar para sostener una imagen pública. Brooklyn Beckham aseguró que durante años intentó mantener el tema lejos de los medios, pero que la situación se volvió imposible de sostener.
En una serie de historias en Instagram, Brooklyn Beckham explicó por qué salió a hablar y dejó una frase que funcionó como declaración de guerra. “Desafortunadamente, mis padres y su equipo han seguido acudiendo a la prensa, dejándome sin otra opción que hablar por mí mismo y decir la verdad sobre solo algunas de las mentiras que se han publicado. No quiero reconciliarme con mi familia. No me están controlando, me estoy defendiendo por primera vez en mi vida”, lanzó.
El núcleo de su acusación es que David Beckham y Victoria Beckham habrían manejado durante años una narrativa pública que no solo lo condicionó a él, sino que también habría arrastrado a terceros. “Las publicaciones performativas en las redes sociales, los eventos familiares y las relaciones falsas han sido un elemento fijo de la vida en la que nací. Recientemente, he visto con mis propios ojos hasta dónde son capaces de llegar para colocar innumerables mentiras en los medios, principalmente a expensas de personas inocentes, para preservar su propia fachada”, sostuvo.
Dentro de esa trama, el episodio de la boda aparece como un punto de quiebre. Brooklyn Beckham afirmó que Victoria Beckham quedó en el centro de una escena que, con los años, se había contado al revés en la prensa. “Mi madre canceló la confección del vestido de Nicola en el último momento a pesar de lo emocionada que estaba por usar su diseño, lo que la obligó a buscar urgentemente un vestido nuevo”, aseguró.
Pero el conflicto habría escalado cuando, siempre según su relato, los Beckham quisieron cerrar un acuerdo que excedía lo familiar. “Semanas antes de nuestro gran día, mis padres me presionaron repetidamente e intentaron sobornarme para que firmara la cesión de los derechos de mi nombre, lo que nos habría afectado a mí, a mi esposa y a nuestros futuros hijos. Insistieron en que firmara antes de la fecha de mi boda porque entonces se iniciarían los términos del trato... Nunca me han tratado de la misma manera desde entonces”, denunció.
A eso se sumaron escenas que, para Brooklyn Beckham, funcionaron como señales de desprecio hacia Nicola Peltz. Entre ellas, una noche de boda que describió como humillante frente a cientos de invitados. “Frente a nuestros 500 invitados a la boda, Marc Anthony me llamó al escenario, donde en el programa estaba planeado mi baile romántico con mi esposa, pero en cambio mi madre estaba esperando para bailar conmigo. Bailó sobre mí de manera muy inapropiada delante de todos”, relató.
En su descargo, Brooklyn Beckham también apuntó al corazón de la maquinaria Beckham, donde el apellido opera como empresa y las relaciones se vuelven parte del packaging. “Mi familia valora la promoción pública y los patrocinios por encima de todo. La marca Beckham es lo primero”, escribió, y rechazó la idea de que su esposa lo manipule. “Mis padres me han controlado la mayor parte de mi vida… Por primera vez en mi vida, desde que me alejé de mi familia, esa ansiedad ha desaparecido”, cerró, dejando claro que la distancia no es un capricho sino una decisión.