El nombre de Harry Maguire volvió a quedar en el centro de la escena, pero esta vez lejos de Old Trafford. El defensor del Manchester United fue condenado a 15 meses de prisión en suspenso por un incidente ocurrido en 2020 en Grecia, durante unas vacaciones familiares.
El fallo fue dictado por un tribunal heleno, que lo consideró culpable de agresión leve, resistencia al arresto e intento de soborno a oficiales tras un altercado a la salida de un bar en la isla de Mykonos. La sentencia no implica cumplimiento efectivo de cárcel, aunque sí deja firme una condena que impacta en su imagen pública.
El proceso judicial tuvo múltiples postergaciones antes de llegar a esta resolución. Desde el inicio, el zaguero sostuvo su inocencia y negó las acusaciones. Según medios británicos, su equipo legal ya trabaja en una apelación con el objetivo de revertir el fallo.
En lo deportivo, el caso irrumpe en un momento sensible para el United, que pelea por meterse en puestos de clasificación a la próxima Champions League. Mientras el equipo define su futuro europeo en la recta final de la temporada, la noticia agrega un condimento inesperado fuera de la cancha.
En los últimos meses, Maguire había logrado recuperar terreno y continuidad, consolidándose nuevamente en la última línea. Sin embargo, aquella noche en Grecia, que parecía un capítulo cerrado, volvió a escena con una sentencia que, aunque condicional, deja una marca en su carrera.