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Viernes 16 de Enero, Neuquén, Argentina
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Esther Goris contó en MasterChef su historia de amor con Robert De Niro

En plena cocina, Esther Goris abrió un capítulo inesperado de su pasado y relató cómo fue su encuentro con Robert De Niro.

Por Redacción

Viernes, 16 de enero de 2026 a las 06:45
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El clima en MasterChef Celebrity suele moverse entre recetas, tensiones y confesiones inesperadas. Esta vez, fue Esther Goris quien dejó de lado la cocina por unos minutos y llevó a todos a un recuerdo personal que pocos conocían: una historia que la tuvo como protagonista junto a Robert De Niro.

Todo surgió de manera espontánea, mientras avanzaba el repechaje, la charla derivaba hacia lo sentimental. Fue entonces cuando la pregunta cayó sin anestesia por parte de Wanda Nara y obligó a Esther Goris a mirar hacia atrás. 

El encuentro se dio en una fiesta a la que llegó con cierta intriga. “Me invitaron a una fiesta y me dijeron que era muy especial y que llegara temprano. Llegué un poquito tarde y ya había una ronda de gente”, contó la actriz, ubicando el contexto de una noche que parecía una más, pero que escondía una sorpresa al final del recorrido. “Llego al final de la fila y estaba Robert de Niro”, agregó, casi como si todavía pudiera ver esa imagen.

La diferencia de edades y el momento vital de cada uno también formaron parte del relato. “Yo tenía 23 y Robert, ponele, cuarenta y pico”, dijo, sin dramatizarlo. A partir de ahí, la conexión fue inmediata, aunque atravesada por una barrera insólita: el idioma. “Hablamos toda la noche, pero no sé en qué idioma porque yo no hablaba inglés”, recordó entre risas.

Lejos de incomodarla, esa falta de lenguaje común pareció acercarlos más. “Cuanto más champagne iba tomando, más entusiasmada estaba y más le hablaba”, confesó. Sin embargo, el momento clave llegó de la forma menos pensada. “De Niro se va y viene Lito Cruz a decirme: ‘Bob quiere tomar un café con vos’”, relató Esther Goris, explicando que el actor argentino actuó como intermediario. Fue ahí donde algo se quebró. Un gesto, una interpretación errónea y una reacción impulsiva cambiaron el rumbo de la historia.

Cuando veo eso digo ‘¿este Bob qué se cree?’”, recordó, dejando en claro el enojo que le despertó la situación. Primero intentó marcar distancia con ironía: “Decile que, por lo menos, se moleste él”. Pero enseguida fue más allá, en una decisión que hoy reconoce como determinante: “Me doy vuelta otra vez, que eso fue lo grave, y le digo ‘decile que ni se moleste’”.

El desenlace fue tan rápido como definitivo. “No tomé ni el café”, cerró, mientras el resto de los participantes reaccionaba con sorpresa al darse cuenta de que esa historia, tan intensa como breve, no incluyó ni siquiera un beso. Con el paso de los años, Esther Goris admite que aquella reacción todavía le genera arrepentimiento. No por lo que fue, sino por lo que pudo haber sido.

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