En la calle, con micrófono cerca y cámara encima, la incomodidad se nota antes de que aparezca cualquier respuesta. Homero Pettinato fue abordado por una notera y el tema, otra vez, fue Sofía Gonet, como si el vínculo no pudiera salir del loop.
La pregunta llegó frontal, sin rodeos. “¿Te reconciliaste con la Reini?”, le tiraron desde el móvil de Infama (América). Homero Pettinato intentó cortar de entrada. “No quiero hablar”. Y siguió caminando, buscando que el asunto terminara ahí. Pero no terminó. La insistencia empujó la escena hacia un terreno más áspero, y el conductor volvió a marcar distancia. “Yo no quiero hablar más del tema, perdón”. Esa frase cambió el eje: la nota ya no era la pareja, era el límite.
En vez de dejar que el silencio se interpretara como pista romántica, Homero Pettinato lo explicó con una decisión personal. “Yo elijo no exponer mi parte sentimental”. No fue una confirmación ni una negación sobre Sofía Gonet, fue una declaración sobre cómo quiere vivir lo privado.
El punto de quiebre llegó cuando definió lo que estaba sintiendo en ese momento. “Yo considero que es un acoso esto... Seguir a una persona que te está diciendo explícitamente que le hace mal hablar de eso... Seguirme por la calle y seguir preguntandome, yo considero que es un acoso”. Ahí el intercambio dejó de ser color y pasó a ser una incomodidad seria, en primera persona.
Después, Homero Pettinato se ocupó de dejar una aclaración que suele perderse entre gritos y correrías. “Perdón. De verdad, no es una falta de respeto a tu trabajo, sino que considero que ustedes lo pueden hacer con la gente que lo quiere hacer, que son bocha de personas. Y hay algunos de nosotros que no nos gusta, que no nos hace bien”. El planteo no fue contra una notera, fue contra una dinámica.
En esa tensión también entra el contexto: la historia entre el conductor de OLGA y La Reini ya había estado atravesada por exposición, versiones y material filtrado, y cada nueva pregunta parece reabrir lo mismo. Por eso, esta vez, el gesto fue correrse.
Al final, lo que quedó no fue una pista de reconciliación, sino una escena incómoda que se entiende sin subtítulos. Homero Pettinato eligió el corte, aunque eso dejara la pregunta flotando.