La separación de Juliana Awada y Mauricio Macri no solo cerró una etapa de más de una década, sino que abrió un escenario inesperado en el que ambos quedaron rápidamente bajo la lupa. Mientras el foco mediático se posaba sobre los rumores que comenzaron a vincular al expresidente con Juana Viale, una nueva versión empezó a correr por otro carril y puso a la ex primera dama en el centro de una historia distinta.
En los días previos a la confirmación de la ruptura, Juliana Awada y Mauricio Macri se habían mostrado juntos en encuentros familiares y publicaciones que no dejaban entrever un quiebre inminente. Sin embargo, el anuncio del final del matrimonio reordenó las piezas y dio lugar a lecturas retrospectivas sobre una crisis que, según distintas versiones, llevaba tiempo gestándose puertas adentro.
El tema tomó otro volumen cuando en el programa La Mañana de Moria se deslizó una información que sorprendió incluso a quienes seguían de cerca la historia. Allí, el periodista Gustavo Méndez aseguró que Juliana Awada estaría iniciando un vínculo sentimental lejos del país, con un empresario argentino vinculado al mundo de las finanzas. La afirmación no incluyó nombres propios ni imágenes, pero sí un horizonte temporal claro: “En tres meses, alguno de los dos va a blanquearlo”.
Según lo explicado al aire, la relación entre Juliana Awada y Mauricio Macri atravesó durante más de un año un proceso complejo, marcado por agendas incompatibles y una distancia física sostenida. “Hace un año la están batallando. Él está en el exterior y ella está en el sur”, describió Méndez al referirse al desgaste previo a la decisión final. En ese recorrido, ambos habrían intentado recomponer el vínculo con ayuda profesional. “Pidieron ayuda a profesionales para poder sostener este matrimonio. Hicieron terapia de pareja”, agregó el panelista.
Ese camino, siempre de acuerdo a la versión del periodista, derivó en una separación consensuada y sin escándalos públicos. En ese marco de redefiniciones personales, apareció la figura de este empresario argentino que no residiría en el país y que habría conocido a la ex primera dama durante viajes al exterior, especialmente en Europa. El dato reforzó la idea de un vínculo incipiente, manejado con extrema reserva y lejos de la exposición mediática.
Méndez fue más allá al describir el perfil del hombre en cuestión y su sintonía con el estilo de vida de Juliana Awada. “Awada estaría conociendo a un empresario argentino vinculado al mundo de las finanzas, que no reside en el país”, sostuvo, remarcando que se trataría de alguien acostumbrado a moverse en ámbitos de poder y a esquivar los flashes, una lógica que la ex primera dama sostuvo incluso durante su paso por la Casa Rosada.
Mientras tanto, el silencio de Juliana Awada contrasta con el ruido que generan las versiones cruzadas alrededor de Mauricio Macri y Juana Viale. Sin confirmaciones oficiales de ninguno de los protagonistas, el escenario queda dominado por trascendidos atribuidos y lecturas entre líneas.
Por ahora, la historia sentimental de Juliana Awada se escribe en potencial. Pero en un contexto donde el blanqueo de la separación abrió la puerta a nuevas etapas personales, la pregunta ya no es si volverá a apostar al amor, sino cuándo decidirá hacerlo público.