Durante casi treinta años eligió un perfil bajo, pero su nombre quedó inevitablemente ligado a una de las figuras más influyentes del cine estadounidense. Luciana Pedraza, nacida en Salta, fue la compañera de vida de Robert Duvall y la persona que estuvo a su lado en cada etapa decisiva, hasta el final.
Luciana Pedraza nació el 5 de enero de 1972 en el norte argentino y pasó parte de su infancia en Jujuy antes de instalarse en Buenos Aires. Allí, en 1996, conoció a Robert Duvall cuando el actor visitaba el país por trabajo. Ese cruce marcó el inicio de una historia que trascendió fronteras y diferencias generacionales.
Con el tiempo, la relación dejó de ser una anécdota para transformarse en un vínculo consolidado. En 2004 decidieron casarse en una ceremonia reservada y comenzaron una vida compartida entre Estados Unidos y la Argentina. Luciana Pedraza se integró al universo personal del actor sin abandonar su propio camino profesional.
Lejos de quedar definida solo por su matrimonio, Luciana Pedraza desarrolló proyectos propios dentro de la industria cinematográfica. Participó como actriz en Assassination Tango y en Wild Horses, y también asumió roles como productora y directora. Su recorrido fue paralelo al de Duvall, no dependiente de él.
La pareja compartía intereses que iban más allá del cine. El tango, el campo y las tradiciones argentinas ocuparon un lugar central en su vida cotidiana. Mantuvieron vínculos activos con el norte del país y acompañaron iniciativas solidarias vinculadas a comunidades vulnerables, combinando vida privada con compromiso social sostenido.
El fallecimiento del actor ocurrió en Virginia, donde residían. Fue Luciana Pedraza quien confirmó la noticia públicamente y expresó su despedida con palabras que reflejaron la dimensión afectiva del vínculo. Su mensaje recorrió medios internacionales y dejó ver la intimidad de una historia que siempre fue discreta.
Mientras el mundo recuerda a Robert Duvall por sus papeles inolvidables, la figura de Luciana Pedraza adquiere otra dimensión: no solo como esposa, sino como socia creativa y compañera constante. Su presencia durante casi tres décadas explica por qué su despedida tuvo un peso emocional que trascendió la pantalla.