La escalada bélica entre Estados Unidos e Irán alcanzó un punto crítico cuando el presidente Donald Trump confirmó el despliegue de una "armada masiva" hacia territorio iraní. A través de su red social Truth Social, Trump advirtió que la flota, liderada por el portaaviones nuclear USS Abraham Lincoln y varios destructores de misiles guiados, está lista para "cumplir su misión con rapidez y violencia si es necesario", al igual que lo hizo en Venezuela. El mandatario estableció dos líneas rojas que podrían desencadenar un ataque: la matanza de manifestantes pacíficos y la posible ejecución masiva de detenidos.
La respuesta iraní no se hizo esperar. El viceministro de Asuntos Exteriores, Kazem Gharibabadi, declaró que su país se prepara "para el peor escenario" y que la prioridad es defender la nación. "Nuestra respuesta será contundente en caso de un ataque", advirtió el diplomático, quien agregó que consideran más probable una confrontación bélica que una negociación con Washington. Irán también amenazó con considerar objetivos militares a todas las bases estadounidenses en la región si se produce un ataque norteamericano. El ministro de Relaciones Exteriores, Abás Araqchi, condicionó cualquier diálogo al cese de las amenazas y demandas excesivas de Estados Unidos.
El detonante de esta peligrosa escalada fue la brutal represión de las protestas que estallaron el 28 de diciembre en Irán por el colapso del rial y el aumento del costo de vida. Las cifras oficiales iraníes hablan de 3.117 muertos, pero organizaciones de derechos humanos con sede en Estados Unidos elevan la cifra a entre 6.000 y 30.000 víctimas, incluyendo 100 niños. Más de 42.300 personas habrían sido detenidas en lo que se perfila como la represión más sangrienta en décadas en el país. La información sigue siendo difícil de verificar debido al corte de internet que el régimen implementó hace tres semanas.
La comunidad internacional observa con preocupación el desarrollo de los acontecimientos. El canciller turco, Hakan Fidan, instó a Estados Unidos a recurrir a la negociación en lugar del ataque, recomendando abordar primero el tema nuclear para luego avanzar en otros conflictos. Mientras tanto, los futuros del petróleo Brent saltaron a US$68,19 por barril, su nivel más alto desde septiembre, reflejando la inquietud de los mercados. Trump insistió en que Irán debe negociar "un acuerdo justo y equitativo sin armas nucleares", advirtiendo que el próximo ataque "será mucho peor" que la llamada "Operación Martillo de Medianoche".