El gobierno de China informó que la población del Panda gigante superó los 1.800 ejemplares en estado silvestre, lo que permitió modificar su clasificación internacional de conservación.
El nuevo estatus de “vulnerable” implica que la especie continúa bajo amenaza, pero ya no enfrenta un riesgo inminente de extinción como en décadas anteriores.
Durante años, la reducción de los bosques y la fragmentación del hábitat provocaron una caída sostenida en el número de ejemplares. La tendencia comenzó a revertirse a partir de políticas ambientales implementadas de manera sistemática.
Estrategia integral de conservación
Uno de los pilares del plan fue la expansión de áreas protegidas. China estableció decenas de reservas para resguardar el hábitat natural del panda, principalmente en provincias montañosas como Sichuan, Shaanxi y Gansu.
Estas zonas restringen actividades humanas y garantizan corredores biológicos que permiten la reproducción y movilidad de la especie.
- Reforestación de bambú
El panda depende casi exclusivamente del bambú para su alimentación. Por eso, los programas de reforestación y restauración de bosques fueron clave para estabilizar el ecosistema.
La recuperación de grandes extensiones de bambú permitió aumentar la disponibilidad de alimento y mejorar las condiciones de supervivencia.
- Protección comunitaria y control de caza ilegal
El programa incluyó capacitación de guardabosques y trabajo con comunidades locales para frenar la caza furtiva y reducir la presión humana sobre el entorno natural.
Cámaras de monitoreo instaladas en las reservas captaron imágenes de familias completas de pandas, lo que evidenció el crecimiento poblacional.
Un símbolo ambiental con respaldo internacional
El panda gigante es también emblema del World Wide Fund for Nature (WWF), organización que históricamente impulsó campañas globales de conservación.
El cambio de categoría coincide con evaluaciones técnicas de organismos ambientales internacionales que monitorean la evolución de especies amenazadas.
Situación actual y desafíos
Aunque la población aumentó, especialistas advierten que el panda sigue siendo una especie frágil, altamente dependiente de políticas públicas de conservación y del mantenimiento de su hábitat natural.
Factores como el cambio climático, la fragmentación territorial y la presión humana continúan representando riesgos a mediano y largo plazo.