La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció que El Helicoide dejará de funcionar como centro de detención. La temida prisión, convertida en el símbolo más reconocible de la represión del régimen venezolano durante décadas, será transformada en un centro de servicios sociales y deportivos para los funcionarios policiales y sus familiares, según reveló la mandataria durante un acto en el Tribunal Superior de Justicia.
El anuncio se produjo en el marco de una jornada que estuvo vetada a los periodistas, donde Rodríguez también presentó una propuesta de ley de amnistía general para presos políticos. La decisión sobre El Helicoide representa un giro simbólico para una instalación que durante años albergó a opositores, activistas y disidentes del chavismo en condiciones denunciadas internacionalmente como inhumanas.
El edificio, originalmente diseñado en los años 50 como un moderno centro comercial con forma de hélice, nunca cumplió su propósito original y fue convertido en sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin). Desde entonces, sus pasillos han sido escenario de denuncias de torturas, aislamiento prolongado y violaciones sistemáticas a los derechos humanos de los detenidos.
La transformación del Helicoide en un espacio recreativo para policías y sus familias llega casi un mes después de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses y en medio de un proceso gradual de excarcelaciones que ha liberado a cientos de presos políticos. El anuncio, sin embargo, no especificó plazos para la reconversión del edificio ni detalles sobre qué ocurrirá con los detenidos que aún permanecen allí.
Para miles de venezolanos, El Helicoide representa el rostro más oscuro del chavismo. Familiares de presos políticos han pasado años esperando noticias de sus seres queridos en las afueras del edificio, muchas veces sin poder realizar visitas. La decisión de convertirlo en un centro social cierra un capítulo doloroso de la historia reciente del país, aunque quedan dudas sobre si será suficiente para reparar las heridas dejadas por décadas de represión política.