El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó un decreto que amplía de manera excepcional el cupo de importación de carne argentina, en una medida que impacta directamente en el comercio bilateral.
La decisión se conoció apenas un día después de la firma del acuerdo de comercio e inversiones entre ambos países y eleva el límite de 20.000 a 100.000 toneladas anuales. Según la Casa Blanca, se trata de una disposición transitoria que busca reforzar la oferta de carne —en especial carne molida— y contener los precios en el mercado interno.
El documento oficial establece que las 80.000 toneladas adicionales se liberarán de forma escalonada a lo largo del año, divididas en cuatro períodos trimestrales. El primer tramo se habilitará a mediados de febrero y se extenderá hasta fines de marzo, mientras que los siguientes cubrirán los meses de abril a junio, julio a septiembre y octubre a diciembre. Todo el volumen extra quedó reservado exclusivamente para la Argentina.
Desde el Gobierno argentino, el canciller Pablo Quirno destacó la medida como uno de los principales resultados del acuerdo firmado esta semana. Según estimaciones de la Cancillería, la ampliación del cupo podría traducirse en un incremento de hasta 800 millones de dólares en exportaciones de carne vacuna.
En Estados Unidos, sin embargo, la decisión volvió a despertar críticas entre asociaciones de productores y referentes del sector ganadero, que rechazan una mayor apertura a las importaciones. Trump ya había anticipado la posibilidad el año pasado, lo que generó resistencia en el sector.
La Casa Blanca sostiene que la medida apunta a aliviar el impacto del encarecimiento de la carne en el mercado interno. El precio promedio alcanzó en diciembre los 6,68 dólares por libra, el valor más alto desde 1984, según datos de la Reserva Federal.