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Miércoles 08 de Abril, Neuquén, Argentina
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Falsas denuncias: Biasotti habló del daño irreparable sufrido

Ricardo Biasotti contó cómo la actriz intentó destruirlo con falsas denuncias. Su hija ya tiene 25 años, pero aún no logró la revinculación

Miércoles, 08 de abril de 2026 a las 11:16
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Durante una presentación en el Congreso de la Nación, Ricardo Biasotti brindó un estremecedor testimonio de los padecimientos que soportó y aun soporta a raíz de las falsas denuncias que realizó su ex pareja, la actriz Andrea del Boca, y que le cortaron el vínculo con su hija. Biasotti fue absuelto por la Justicia, pero la relación con su hija quedó lamentablemente quebrada.

Mi historia tiene más de 20 años. Toda una telenovela plagada de mentiras, engaños, mucha ficción y mucha exposición mediática. El único objetivo de la madre fue impedir el vínculo con mi hija. Todo esto acompañado por una campaña mediática destinada a deteriorar mi imagen como padre y a destruir mi vida”, contó el empresario ante el Senado de la Nación. Lo hizo para apoyar el proyecto de ley presentado por la senadora Carolina Losada, que busca agravar la pena a aquellas personas que realizan falsas denuncias.

Ante mi insistente lucha por ser un padre presente, porque era lo único que pretendía, ser un padre presente para mi hija, se elevó la apuesta y se recurrió a las falsas denuncias. En el 2003 fui denunciado por amenazas. En el 2004 fui denunciado por violencia de género, seguramente recordarán el show mediático, la puesta en escena en un programa de televisión de hora pico un domingo a la noche”, agregó.

Todas estas denuncias fueron desestimadas. Fui sobreseído, en primera instancia y hasta en segunda instancia. Mi legajo de antecedentes penales está impecable. Pero en el 2009 la madre decidió que era hora de cortar el vínculo definitivamente. A partir de ese momento incumplió el régimen de visita por completo (…) A partir de ese momento mis peticiones para que se cumpla el régimen de visita y luego los pedidos de revinculación fueron totalmente ignorados, cajoneados si se quiere.

Mi hija tenía 9 años la última vez que la abracé. Sin embargo, la historia no terminó ahí. Después de pasados 9 años que no veía para nada a mi hija, fui nuevamente acusado falsamente, esta vez por abuso sexual. En realidad esta denuncia fue resultado de una venganza por no querer aceptar desistir de mis derechos en un juicio por daños que teníamos pendiente desde el 2006. Un acto de coacción al cual no acepté someterme. Entonces se vino la demanda por abuso sexual”, lamentó.

Por aquellos años, el feminismo extremo movía influencias para cometer y sostener injusticias e ilegalidades. “El mecanismo fue muy claro: se definieron delitos graves inexistentes que llevarían a mi procesamiento y a la efectiva privación de mi libertad. A partir de ahí se construyó el relato y la denuncia, orientada a encuadrar en esos delitos. El relato, un relato fuerte y dramático para impactar emocionalmente y ganar la impresión pública. La madre, conjuntamente con los abogados, durante tres semanas visitaron todos los programas de televisión que le abrieran las puertas, presentando esta denuncia, hablando barbaridades de mí, escrachándome en todo sentido”, recordó ante la numerosa audiencia que escuchaba en silencio.

Recién después de eso se presentó la denuncia penal. No hubo una sola prueba, solo un relato que fue repetido incansablemente. Como consecuencia fui objeto de una condena social anticipada. Mi nombre fue desacreditado, mi honor gravemente dañado. Pero finalmente llegó el fallo. El fallo fue categórico. Se determinó que mi hija no presentaba signos de victimización sexual ni daño psíquico y que el relato formulado en la denuncia y la ratificación y en las pericias era un amalgama de falsos recuerdos implantados y mentiras lisas y llanas. Sí, mi hija fue víctima de falsos recuerdos implantados por la madre. Fui sobreseído por inexistencia de delito. Acá se probó que no existió el delito. Lo más llamativo de todo esto fue que la parte querellante ni siquiera apeló la resolución de primera instancia. Esto fue el reconocimiento final de que todo fue una parodia. Sin embargo, el daño ya se había producido”, dijo el empresario.

Mi hija no solo perdió a su padre; perdió el derecho de tener una historia completa. Fue privada de una parte de su identidad, de su historia, de su sentido de pertenencia. Fue privada del amor de toda una familia paterna que la amaba. Y peor aún: fue expuesta durante años a una narrativa construida sobre falsedades, a una realidad distorsionada”, sostuvo. Y visiblemente conmovido, agregó: “Mi hija hoy tiene 25 años, es una mujer. Yo me pregunto si es consciente de todo el daño que sufrió. Porque solo así, siendo consciente, buscará y podrá sanar. ¿Cuánto le costará sanar algo que no debería haber sido roto? Me pregunto si alguna vez podrá integrar las dos mitades de su historia. Ojalá algún día... Ojalá algún día podamos reencontrarnos. Intentar una revinculación. Creo que sería muy sanador para los dos”.

 

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