Un discurso con destino en Vaca Muerta
Ante la Asamblea Legislativa, el presidente Javier Milei delineó el rumbo que, según afirmó, marcará el próximo ciclo económico. El eje fue claro: energía y minería como motores excluyentes del crecimiento.
En ese esquema, Neuquén ocupa un lugar central. El mandatario planteó que la provincia será uno de los territorios más transformados por el nuevo modelo productivo.
La cifra que marcó el tono
El jefe de Estado estimó que el complejo energético argentino podría rondar los 50 mil millones de dólares anuales en exportaciones dentro de cinco años.
La proyección implica un cambio drástico en la estructura de ingresos del país y coloca al gas y al petróleo como pilares de la balanza comercial.
Según sostuvo, el proceso ya está en marcha y responde a un marco económico orientado a la inversión privada.
Minería a gran escala y empleo
En otro tramo, el Presidente apuntó a la expansión minera en la cordillera y comparó el potencial argentino con el de Chile.
Afirmó que, con condiciones estables, el sector podría generar hasta un millón de puestos de trabajo y convertirse en un soporte estructural de la economía.
El impacto en la región
Dentro de esa hoja de ruta, Milei aseguró que el desarrollo energético redefinirá el mapa urbano del país y mencionó que el “gran Neuquén” se convertirá en una de las principales metrópolis argentinas.
La afirmación coloca a la provincia en el centro de un proceso que promete expansión productiva, llegada de industrias y una nueva escala de actividad económica.
El mensaje combinó definiciones políticas con una proyección ambiciosa sobre el futuro inmediato. Energía, minería y exportaciones aparecen como los ejes sobre los que el Gobierno busca construir su narrativa de crecimiento, con Neuquén como protagonista indiscutido.