NEUQUÉN

Las reservas de petróleo cayeron el 22,9% en los últimos 10 años

Mientras que las reservas de petróleo y gas muestran una tendencia declinante. Se incrementó la producción gasífera.
martes, 12 de marzo de 2019 · 10:27

Según el último informe del Instituto Argentino de Energía Gral Mosconi (IAE) las reservas probadas, probables y posibles se encuentran en franca caída. La tendencia es significativa y deja el sabor amargo tanto para la industria como para los gobiernos.

Para entender que significa “reservas comprobadas o probadas”, son los hidrocarburos que pueden ser comercialmente recuperados de reservorios conocidos en una determinada fecha. Las “reservas probables” son los hidrocarburos que se conocen pero que aún no existe certeza de poder extraerlos comercialmente, y las “reservas posibles” son los hidrocarburos que son menos factibles de ser recuperados y por ende comercializados.

Las reservas dan valor económico a los yacimientos, a los Estados, a las adjudicatarias de las áreas y a las empresas operadoras. Sencillo, cuánto más reservas se declaran más valor tienen los activos.

Hace más de 10 años que la industria no suma reservas y -al parecer- el Estado solo le interesa el resultado de la producción que determina el ingreso de regalías. Es decir, a cada gobierno solo le interesa “la caja” para financiar la administración pública. Solo basta observar la franca declinación de las reservas declaradas y el silencio de los distintos gobiernos en los últimos diez años.

 

 

 

Cuando analizamos el cuadro de reservas de petróleo observamos que en 2017 las reservas comprobadas fueron 22,9% inferiores a las registradas en el año 2007. Esto implica que han caído a una tasa promedio anual del 2,6% en el periodo. De la misma manera han disminuido las reservas probables y posibles (2,5% y 5,5% promedio anual). Es decir que las reservas de petróleo han disminuido en todas sus categorías.

 

Respecto a las reservas gasíferas observamos que la tendencia declinante comenzó a revertirse a partir del año 2014, producto de las políticas de “subsidios” a la industria. Sin embargo, la lectura más técnica del IAE concluye que el incremento proviene de la explotación de “recursos” y no de “reservas”. Es decir, los recursos no convencionales de Vaca Muerta.

 

Las reservas comprobadas de gas natural en 2017 fueron 19,6% inferiores a las existentes en 2007, resultando en una tasa de disminución promedio del 2,2% anual. Al igual que en el caso del petróleo, han disminuido las reservas comprobadas, probables y posibles de gas natural 2,2%, 0,7% y 3,2% promedio anual respectivamente.

Según el Informe de la Secretaría de Energía de la Nación, las reservas comprobadas de petróleo disminuyeron en todas las cuencas entre los años 2007 y 2017. Cabe señalar que la cuenca Neuquina tiene el 22% de las reservas comprobadas de petróleo del país -donde se encuentra Vaca Muerta- y disminuyeron a una tasa promedio anual del 4,1% entre 2007 y 2017, mientras que en 2017 fueron 6,7% inferiores a las del año anterior.

¿Ahora bien, como entender que disminuyen las “reservas” y se incrementan la producción de “recursos” de hidrocarburos?

 

Los “recursos” son los hidrocarburos convencionales y no convencionales que no son declarados como reserva. Y…  porqué los “recursos” no son declarados “reservas” en un determinado tiempo?

 

Existen variadas razones geofísicas, geológicas, técnicas, políticas, económicas y sociales que determinan que los recursos no puedan ser valorizados y cuantificados como reservas en un tiempo determinado. Para alcanzar este objetivo es necesario realizar importantes inversiones en exploración y aplicación de tecnologías para que los recursos puedan contabilizarse y pasar a ser reservas.

 

Para ser metafórico, y entendiendo las distancias, utilizaremos el ejemplo del agua del Río Limay. El agua es un “recurso” que para convertirse en reserva debemos no solo cuantificarla sino tenerla a disposición en cualquier momento del año. Es decir, contenerla con la construcción de un dique o una instalación. Es decir, debemos “invertir” en infraestructura y tecnología para que el agua pase de ser un recurso a concepto de reserva.

 

Mientras que el Río Limay siga el curso natural de la montaña al mar y “todos” extraigan el agua sin hacer que este recurso se convierta en “reserva”, no podremos darle “valor económico” a este preciado río.

En definitiva, el Gobierno exponen ante la opinión pública las gestiones que llevaron adelante con las empresas informando las cuantiosas inversiones en nuevas campañas de perforación, con el fin de continuar extrayendo el gas y petróleo, al igual que cualquier campesino que pone una bomba para extraer agua del río. Pero ni el campesino, ni la empresa, ni el Gobierno hacen algo para dar valor económico al recurso que, posiblemente, será el futuro de la provincia y de nuestro país.

Por Raúl Oscar Vila

12/03/19

 

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