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TGS: el desafío de liderar

Con una inversión de 300 millones de dólares, TGS inició la construcción del gasoducto Vaca Muerta con una extensión de 150 kilómetros.
lunes, 01 de julio de 2019 · 11:16

TGS, Transportadora Gas del Sur, nació luego de la privatización de Gas del Estado en la década del 90 especializándose en lo que la industria los denomina “Midstream” (servicio de transporte). Con un perfil bajo y silencioso, su dotación iguala o supera a cualquier compañía mediana del Upstream (exploración y producción). Tiene una dotación de profesionales y técnicos que superar los 1000 empleados en forma directa con una facturación del orden de los $ 34.000 millones. A su vez, en un año complicado para el mundo de las acciones, los títulos de TGS en Estados Unidos (ADR) mostraron un interesante comportamiento alcista en comparación de la marcada volatilidad de otros títulos argentinos del sector.

Quizás, será porque TGS tiene a Oscar Sardi. Un ingeniero que ingresó como joven profesional en Gas del Estado realizando su carrera dentro de la compañía. Esto le posibilitó aprender que luego de cada tormenta -en el sector energético- siempre sale el sol; y que cada amenaza se convirtió en una nueva oportunidad.

Con esa mirada; Sardi continuó el camino iniciado hace unos años por gestiones enfocadas en los logros, pendientes de los objetivos, las inversiones y el factor humano. La clave está en el equipo que lo acompaña para hacer realidad cada proyecto; aunque detrás de esta escena se observan el importante apoyo que recibe de los accionistas nacionales.

“Venimos de una situación de mucho tiempo con freno de mano y hoy estamos con varios proyectos”, declaró el CEO de la transportadora de gas más importante del país al diario Infobae la semana pasada.

Los nuevos vientos y la posibilidad que ofrece Vaca Muerta están llevando a TGS a “romper con la tradición que marcan qué si cada productor quería transportar su gas o acondicionarlo, tenía que hacer su propia instalación”. La estrategia es “transportar y acondicionar” el producto para entregarlo en destino. 

Con una inversión de 300 millones de dólares, TGS inició la construcción del gasoducto Vaca Muerta con una extensión de 150 kilómetros. Su traza cruza más de treinta áreas petroleras con 12 productores de gas que necesitarán -en un futuro mediato- unir la producción al resto de las redes troncales.

La visión del negocio es articular la producción en un sistema de transporte para que “el productor pueda monetizar su producción” y llegar a los mercados o usuarios según la estrategia comercial de cada operadora.

 

 

Traza del gasoducto de Vaca Muerta. El tramo en verde fue inaugurado recientemente

y se espera inaugurar en diciembre el tramo en rojo

 

De acuerdo a la información suministrada por la compañía de transporte, el gasoducto Vaca Muerta tiene un avance del 45% y se estima terminar la obra –incluida una planta de acondicionamiento- para fin de año. El proyecto de infraestructura conocido como la “autopista de gas natural” tendrá una capacidad de transporte de 60 millones de metros cúbicos día y contempla -a mediano plazo- una planta de acondicionamiento en cercanía de la localidad de Añelo.

Los proyectos de TGS están en línea con lo que opinan los especialistas del sector. Vaca Muerta está dando un mejor nivel de productividad en comparación con yacimientos de Estados Unidos. Estas señales posibilitan desarrollar proyectos de infraestructura que tengan como horizonte nuevos mercados. Entre tanto, las estimaciones de la capacidad de transporte indican que el próximo año los gasoductos actuales podrían llegar a su máximo de capacidad. Este escenario requiere la construcción de un gasoducto que posibilite distribuir el gas de Vaca Muerta en las zonas de mayor consumo, como es el Norte del Gran Buenos Aires y el Litoral.

La nueva traza del Gasoducto del Centro (TGC), de 1100 kilómetros y una capacidad de transporte de 40 millones de metros cúbicos día, intentará cubrir este déficit de infraestructura con el valor agregado de reemplazar el gas importado proveniente de Bolivia.  

 Con esa mirada estratégica del negocio del transporte, TGS comenzó a trabajar en un proyecto de procesamiento del gas en Tratayén para recuperar líquidos. La inversión contempla el acondicionamiento de la actual planta y un caño desde Añelo al puerto de Bahía Blanca para ofrecer a las productoras una salida al Atlántico.

TGS su subió a la autopista y su CEO lo expuso directamente, “si queremos convertir al país en exportador de gas natural licuado, y jugar en esa liga, vamos a tener que hacer inversiones importantes”.

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