ANALISIS MENSUAL

Se fue febrero con señales que anticipan cambios en la industria

Cierra febrero con muchas señales que marcarán las próximas movidas en el tablero de ajedrez petrolero. Repasar e interpretar cada movida puede llevar a entender hacia donde se dirige la política y la industria energética sin los endulzados relatos de los gobiernos provinciales.
viernes, 26 de febrero de 2021 · 12:57

Como es de público conocimiento, las naftas deberán continuar incrementándose hasta el mes de mayo según la resolución firmada por el Secretario de Energía de Nación, Darío Martínez, donde se estableció un aumento escalonado de los nuevos valores del biodiesel y del bioetanol. Por otro lado, el aumento sostenido del dólar, el precio internacional del barril y la actualización trimestral de los Impuestos a los Combustibles Líquidos y al Impuesto del Dióxido de Carbono ejercen presión sobre los precios del surtidor.

En este contexto, el Gobierno Nacional a través del decreto 35/21 decidió postergar por once días el aumento que debía regir a partir del primero de marzo. Los analistas consultados estiman que las naftas tendrán un ajuste de $ 1,92 por litro mientras que para el gasoil será de $ 1,50 por litro, según la región del país.

Cabe señalar que estos aumentos no reflejan la suba del precio internacional del crudo ni de la divisa norteamericana. A los ajustes ya establecidos, habrá que calcular los aumentos de ambas variables para estar en línea con el resto del mercado internacional.

Pero como se sabe, las variables más fuertes que impactan en los combustibles son el dólar y el precio del barril. A principios de febrero el crudo Brent había superado la barrera de los U$S 55 el barril y en menos de 26 días registró un alza superior al 16%. El dólar Banco Nación tipo vendedor figuraba en la pizarra $ 92,5 y ayer cerró a $ 94,96, un incremento del orden del 2,5% mensual.

El Gobierno Nacional entiende que un nuevo impacto en los combustibles incentivará el espiral inflacionario en un año electoral. Bajo este escenario, hay que analizar los cambios, las declaraciones y la incorporación de nuevos actores de la industria petrolera.

Para comenzar, el grupo “Contactos Petroleros” realizó durante los últimos días de enero y los primeros de febrero una encuesta a más de 565 profesionales altamente especializados de la industria energética. En general se evaluó la situación actual y las perspectivas (a corto plazo) de la industria en el país.

Ambas respuestas arrojaron una mirada negativa sobre la industria. El 52% evalúo la situación actual como negativa, el 45% regular y solo el 3% como positiva. Respecto a las perspectivas para el 2021, el 51% lo evaluó como regular, el 35% negativa y el 13% como positiva.

Otro resultado que sorprendió fue la evaluación que realizaron los profesionales sobre la gestión del gobierno para resolver los problemas energéticos. El 71% tiene una mirada negativa de la actual gestión, el 22% la consideró regular y tan solo 4% la calificó como positiva. Solo 16 encuestados de los 565 prefirieron no evaluar a la administración.

Pero lo verdaderamente llamativo es la evaluación que realizaron sobre la capacidad que tiene el Gobierno Nacional/Secretaría de Energía para resolver los problemas energéticos.

El 84% de los encuestados respondió que “El gobierno no sabe como resolver los problemas del país”, el 9 % consideró que “El Gobierno sabe como resolver los problemas del país, pero necesita tiempo” y el 2% estimó que “El Gobierno está resolviendo los problemas del país”.

Lo cierto es que estos guarismos muestran una fotografía de lo que piensan los profesionales argentinos; sin embargo, lo interesante es analizar la posición de Mario Mehren, CEO de Wintershall Dea, en su conferencia anual con la prensa internacional sobre Argentina.

“Estamos dispuestos a aceptar precios que están en riesgo, precios que están fluctuando con los mercados. Lo que es complicado para nosotros es un imprevisto como es el involucramiento de un gobierno en los precios del mercado… espero que el gobierno no se involucre demasiado fuerte en el precio…” le respondió el Mehren al periodista de Econojournal cuando le preguntó sobre el posible avance del gobierno nacional sobre algún tipo de acuerdo con la industria petrolera para establecer un tope en el precio interno del barril del crudo.

Las declaraciones de Mehren tienen un valor simbólico en este tablero de ajedrez. La mirada internacional sobre el futuro desarrollo energético se pone sobre la mesa con las declaraciones del CEO de la compañía alemana.

Wintershall Dea es socia de Total y Pan American Energy en el proyecto Fénix de la cuenca Austral y sus palabras podrían reflejar el sentimiento de varias empresas extranjeras con intereses en Argentina; como lo hizo el expresidente de Shell Argentina, Juan José Aranguren, en el último gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

Al parecer, esta puesta en escena de las empresas internacionales es una señal de alerta para el ala más dura de la administración Fernández-Fernández. El cambio de Guillermo Nielsen por Pablo González en YPF no solo significa un avance del Kirchnerismo en la industria petrolera sino por el contrario, una movida estratégica para imponer el precio interno del barril de petróleo.

La gestión Nielsen tuvo el objetivo de renegociar la deuda con los fondos para no caer en un default; mientras que el nuevo desafío del presidente de YPF es acordar con los gobernadores de las provincias petroleras un precio interno del barril de petróleo.

Si la mayor empresa petrolera administrada por el Gobierno Nacional puede acordar un precio interno del crudo que, por un lado satisfaga los decaídos presupuestos provinciales, y por otro su valor no se traslade al surtidor durante un año de elecciones de medio tiempo; el avance del Gobierno Nacional sobre el mercado será un hecho, como así también, la caída de las inversiones y el desarrollo energético.

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