SUBSIDIOS E INEQUIDAD

Las asimetrías energéticas del Gobierno Nacional

La pelea por los subsidios puso en riesgo el objetivo de la gira presidencial dejando entrever la lucha por el territorio bonaerense. Los aportes del tesoro nacional terminan beneficiando al gobernador Kicillof por sobre el resto de los estados provinciales.
lunes, 10 de mayo de 2021 · 08:14

La pelea Guzmán-Basualdo puso en evidencia el poder real del ala kirchnerista en la actual coalición del Gobierno Nacional. Durante la semana, la estrategia de la Casa Rosada -ante el viaje de Alberto Fernández a Europa- se focalizó en desterrar del imaginario social la grieta entre el poder Ejecutivo Nacional y los presidentes de la Cámara del Senado y de la Cámara de Diputados.

La foto no fue para consumo interno, todo lo contrario. Estuvo dirigida a los gobiernos de Portugal, España, Francia, Italia y Alemania que recibirán a la comitiva presidida por Alberto Fernández para conseguir el apoyo a la propuesta argentina ante el Fondo Monetario Internacional.

Según se comentó entre la comitiva presidencial, la propuesta que llevan a los países europeos no implica ajuste y está basado en la expansión del gasto público, el aumento de salarios y jubilaciones. Como dice el ministro de Economía, Martín Guzmán, “un programa sostenible y que pueda cumplirse en el tiempo”.

Para ello era necesario la foto; era necesario dejar atrás el conflicto de las tarifas y pensar en el resultado de la gira presidencial. Lo cierto es que la pelea Guzmán-Basualdo pone en evidencia la desigualdad, la política unitaria y el interés electoral de una línea del actual gobierno nacional.

Lo cierto es que la Argentina vive de asimetrías políticas, sociales y económicas. Las tarifas es una de ellas y pone en evidencia el poder de Axel Kicillof frente al resto de los estados provinciales. La realidad es que las tarifas vienen congeladas desde el gobierno de Mauricio Macri y la actual administración las mantuvo, un poco justificado por la pandemia y otro por interés electoral, agravando exponencialmente el problema.

Las distribuidoras, en especial Edenor y Edesur que suministran energía eléctrica al AMBA (Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Gran Buenos Aires) vienen acumulando deudas con CAMMESA (Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico SA).  Más del 60% de la deuda corresponde a las distribuidoras que operan en la provincia de Buenos Aires.

Para poder comprender donde estuvo el corto circuito entre los representantes de Sergio Masa y Cristina Fernández, hay que entender que el aporte o subsidio del Gobierno Nacional a CAMMESA es para pagar la energía que se consume en la provincia de Buenos Aires.

Para esta línea del gobierno, la deuda que acumulan las distribuidoras no es el problema. El inconveniente está en implementar un aumento de tarifas en la zona geográfica de mayor impacto electoral en un año de elecciones de medio término.

Para ello y como forma de justificar la maniobra, el Estado Nacional subsidia el costo de generación para todo el país, aunque cada gobierno provincial determina el precio final y solo, en el área de Edenor y Edesur, la administración central determina los precios.

La realidad es que Guzmán intentó bajar los subsidios para llevar un golpe de efecto a la gira presidencial, pero sin querer o queriendo, terminó golpeando al ahijado político del Kirchnerismo. El tsunami fue tan fuerte que para defender la posición, el actual Secretario de Energía, Darío Martínez, se llamó a silencio y dejó que el presidente de la Cooperativa Calf, Carlos Ciapponi, explicara técnicamente la inequidad del actual sistema eléctrico nacional.

Aún así, hay que entender que las tarifas de energía eléctrica y gas natural mantienen una relación con los valores del barril del petróleo y gas, el valor del dólar y las inversiones que se realizan en la industria hidrocarburífera.

En el primer trimestre de 2021, los precios internacionales del petróleo y gas mantienen una tendencia alcista mientras que el esquema de precios en Argentina continúa distorsionado. Los subsidios se convirtieron en los rubros más importantes del gasto público lo que generó menos inversión y consecuentemente menos producción.

Por lo menos así se lee en el informe de “Tendencias Energéticas del IAE” (Instituto Argentino de Energía). La producción de crudo en los últimos 12 meses cayó el 7,4% respecto al año anterior y la producción de gas natural experimentó una caída del 10,8% en el mismo periodo.

Si bien la administración Fernández implementó el famoso Plan Gas.Ar, la producción de gas de Vaca Muerta marca una “fuerte involución que alcanza al 14,1% en el año”, mientras los subsidios en materia de energía presentan un incremento del orden del 228% respecto al 2020.

Como se podrá observar, la pelea Guzmán-Basualdo representa por un lado la desigualdad que generan los aportes del Tesoro Nacional a CAMMESA; y por otro, el poder de administrar y distribuir esos aportes con otros destinos y/o estados provinciales.

Mientras tanto, lo significativo de un país “representativo y federal” es que, hasta el momento, ningún gobierno provincial salió a defender a sus contribuyentes ante el estado de inequidad que generan los subsidios a CAMMESA, y el precio más elevado que las distribuidoras del interior del país terminan pagando por las asimetrías que genera el gobierno nacional.

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