Alicia Burnowicz vive en Bariloche durante los meses de temporada alta en verano e invierno, pero no por una decisión económica sino porque durante esos meses las rutas son más peligrosas y los precios más caros. Es que ella es una moto viajera con todas las letras. A bordo de su BMW 700 o su Twister 250 recorre caminos de la región pero también de Sudamérica.
"Me quedo trabajando y planificando un futuro viaje" comentó en diálogo con Entretiempo por AM550 y 24/7 Canal de Noticias. Alicia adelantó que tiene ganas de recorrer el norte neuquino. "Lo había empezado, pero por cuestiones personales me tuve que volver. Fui a Caviahue, Copahue, el Salto del Agrio y Puente de Piedra, pero por cuestiones personales me tuve que volver. Se me frustró ese viaje, asi que arrancaría con ese" relató.
El gran viaje proyectado es el regreso a Perú
Los caminos llevaron a Alicia hasta Machu Picchu en Perú, en un recorrido que también incluyó Chile, Bolivia, Uruguay y Brasil. Pero en tierras incaicas también hay otro destino que tiene pendiente: el Cañón del Pato, un desfiladero de 1.000 metros de profundidad formado por el río Santa.
"A mí me encantan las curvas y es un camino tallado en piedra, con cierto parecido a la Ruta de la Muerte en Bolivia. Esa adrenalina te corre por el cuerpo, tiene túneles, es de ripio, serpenteante. Perú tiene montañas increíbles, alturas que no podés creer. Todo el recorrido hasta llegar ahí es maravilloso." describió.
Los inicios fueron con una moto de baja cilindrada
El trekking era la actividad predilecta de Alicia, hasta que lesiones en las rodillas la obligaron a operarse y tener que buscar otra actividad que la mantuviera al aire libre. "A los 59 me compré una moto 125cc y empecé a hacer senderos en Bariloche. Con esa moto llegué hasta El Bolsón, 240km en total. Después la vendí y me compré una Twister 250, que todavía tengo" destacó.
La más grande, de 700cc, la compró para un viaje al norte neuquino. "El viaje más largo fue hasta Brasil: pasé por Uruguay, recorrí las serranías de Santa Catarina y volví por Cataratas, Mendoza y Bariloche. Fueron 13.000 km en dos meses y medio. En autopista puedo ir a 140 o 150 con la moto grande. Después, en lugares nuevos, voy despacio y disfrutando" resaltó.
Las rutas y el GPS a veces son traicioneros
Se podría pensar que las rutas no son un lugar para una mujer sola, pero los kilómetros que recorrió Alicia desmitifican eso. Igual, aclara que le tocó sobrellevar situaciones complicadas. "A veces el GPS te manda por lugares complicados. En Rosario me asusté y le pedí ayuda a un patrullero para salir de ahí", explicó. "La peor fue volviendo de Brasil. Venía detrás de un camión, atardeciendo, el asfalto entre luces y sombras, no vi un pozo y la moto cayó como si hubiera chocado un cordón. Salí despedida de contramano. Un auto me esquivó y detrás venía un camión. En ese momento pensé en mis hijos. Pegué una patada con el pie izquierdo para enderezar la moto, rompí la bota, pero la moto se acomodó y volví a mi carril. Paré en la banquina con el corazón saliéndose del pecho. Después vi el pozo en forma de media luna. Fue muy peligroso", recordó.
En la cuenta de Instagram @Ali_Burno pueden encontrar sus viajes y un mensaje que siempre repite: "Que las mujeres se animen a cumplir el sueño que tengan: estudiar, viajar, aprender algo nuevo, lo que sea. Que lo hagan. La década de los 60, para mí, se resume en una palabra: libertad".
Mirá la entrevista completa: