Diego Antonio Cid, de 40 años, conocido en el mundo del delito como “Jabalí Chico”, fue la víctima del violento crimen ocurrido esta madrugada en Bariloche. Su muerte trajo el recuerdo de un prontuario marcado por robos, estafas, fugas y episodios carcelarios que lo convirtieron en uno de los delincuentes más conflictivos de la ciudad.
Cid, heredó su apodo de su hermano mayor Exequiel, a quien en el submundo marginal ya era conocido como Jabalí. Acumulaba condenas desde 2012, cuando fue sentenciado a más de siete años de prisión por un robo agravado con arma de fuego. Ese mismo año protagonizó una fuga del hospital tras sufrir una crisis por consumo de drogas, lo que ya mostraba el perfil de un hombre difícil de controlar, con solo veinticinco de años.
Con el tiempo, su nombre volvió a aparecer en expedientes: en 2017 recibió tres años de prisión por un robo calificado y secuestro de un comerciante.
Y en 2022 fue condenado a dos años por múltiples estafas inmobiliarias y falsificaciones en la causa conocida como “Inmobiliaria Gutiérrez”.
Violencia dentro de las cárceles
No solo sus delitos lo marcaron, también su comportamiento tras las rejas. En 2014 intentó tomar como rehén a un celador y luego retuvo a un compañero de celda a punta de cuchillo, en un episodio que dejó heridos y expuso su capacidad de liderazgo negativo entre los internos de la cárcel de Roca, dónde había sido trasladado por los continuos conflictos en Bariloche.
En el Establecimiento de Ejecución Penal II de Roca lo recuerdan como un preso extremadamente conflictivo. Por un conflicto de su juventud, tenía una malla metálica en su estómago, para presionar a las autoridades, "se autolesioanaba en el abdomen y se sacaba la malla, entonces denunciaba falta de atención médica", rememoró un viejo penitenciario ya retirado.
Rechazo a la rehabilitación
En 2023, cuando debía cumplir parte de su condena en un centro de rehabilitación, abandonó el lugar alegando que lo obligaban a rezar, no lo dejaban fumar ni recibir visitas íntimas. Prefirió regresar a la cárcel por voluntad propia, mostrando su resistencia a cualquier intento de reinserción social.
En 2025, fue acusado por el robo de un teléfono. La acusación indica que se cruzó con una mujer y le arrebató el teléfono, luego le propuso devolverse lo a cambio de dinero en efectivo. Aunque la víctima le dió 27 mil pesos, nunca se lo devolvió.
En la audiencia Cid tomó la palabra, le dijo al juez que no robó, que el teléfono fue entregado por la víctima a cambio de una pintada de su pipa con la que fuma cocaína. Que él le dijo que salía 30 mil pesos y como ella tenía 27 mil, le entrego el celular. De todas maneras fue acusado por robo.
Un final anunciado
El ataque de esta madrugada en el Alto de Bariloche, perpetrado desde un vehículo blanco por al menos tres sujetos, parece el último capítulo de una vida marcada por la reincidencia y la violencia. La investigación apunta a un ajuste de cuentas, aunque por ahora no hay detenidos.
La muerte de “Jabalí Chico” deja al descubierto la crudeza de las disputas criminales en Bariloche y el desenlace de un hombre que, pese a múltiples oportunidades, nunca logró escapar de la sombra del delito.