PELEA EN EL BARRIO

Tardecitas de Neuquén, a puro cuchillo, agresión y daño

Una mujer atacó a otra con un cuchillo para robarle el teléfono. La hirió gravemente, en un brazo.
lunes, 25 de mayo de 2020 · 17:33

Si Horacio Ferrer viviera, tal vez acudiría irónicamente a aquel comienzo inigualable de la Balada para un Loco, que con esa frase de “las tardecitas de Buenos Aires tienen ese qué se yo”, predispone a escuchar la historia… aunque las tardecitas de Neuquén suelen distinguirse por los robos, las agresiones, los crímenes, y no por locos con medio melón en la cabeza.

Esa hora en que, tempranamente, el otoño se lleva la luz del sol para el otro lado, fue testigo de una pelea entre dos mujeres en el barrio San Lorenzo. Fue en la calle, y una le quiso sacar el teléfono celular a la otra. La dueña de aparato se resistió al despojo, y fue atacada con un cuchillo. La atacante no midió consecuencias y tiró la puñalada. La víctima se protegió con el brazo, y allí recibió el corte.

La sangre brilló fugazmente bajo la luz todavía mortecina de las primeras luminarias encendidas. Unos vecinos llamaron a la policía, mientras la mujer que quiso robar, agredió salvajamente, pero no pudo conseguir lo que quería, se perdía entre las viviendas del barrio.

Era el domingo, víspera de la fiesta patria, y aun en cuarentena, la gente ya andaba por la calle. La policía llegó al lugar donde había ocurrido el incidente. Encontraron a la mujer herida en el antebrazo, y llamaron al Servicio de Emergencia. El SIEN llegó más o menos rápido, mientras la mujer herida, contaba como la otra mujer la había atacado, cuchillo en ristre.

La atacante fue descripta, con lujo de detalles. Era conocida. La policía también la conocía: tiene antecedentes. Los móviles de la comisaría 16 se desplegaron por la zona, y la encontraron rápido. La llevaron esposada y sin cuchillo.

La víctima recibió puntos de sutura en la herida del brazo. No quiso esperar más y fue a la comisaría a presentar la denuncia que hacía falta. La atacante, por orden de la justicia, estaba allí mismo, pero en un calabozo. Allí empezó la espera para que recibiera la imputación de cargos que le haría un fiscal.

No se puede andar atacando gente con cuchillo, cuando es la tardecita en Neuquén, hay cuarentena, y todos pensamos en cómo vamos a zafar, por dónde iremos transitando el difícil camino.

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