Una intensa persecución policial sacudió la mañana de Allen, cuando un sospechoso armado escapó a pie por varios barrios del sector norte de la ciudad, descartó un revólver calibre 38 cargado y logró fugarse tras recibir ayuda de vecinos. El operativo terminó con el secuestro del arma de fuego, una moto abandonada y un teléfono celular que la Policía sospecha había sido robado minutos antes.
El episodio comenzó alrededor de las 9:15, cuando efectivos de la Brigada Motorizada de Apoyo (BMA) realizaban recorridas preventivas por calle Sorondo. En ese contexto, los uniformados intentaron identificar a un motociclista que, al notar la presencia policial, se mostró nervioso y realizó movimientos sospechosos a la altura de la cintura, una señal que encendió todas las alertas.
Ante el intento de identificación, el motociclista hizo caso omiso y escapó de manera repentina. Luego de algunas cuadras, abandonó la moto en plena vía pública, casi en la intersección de Sorondo y Escales, y luego abandonó el vehículo y continuó la huida a pie, generando una persecución que se extendió por el norte de la ciudad y mantuvo en vilo a los vecinos de la zona.
En medio de la fuga, y mientras corría hacia el sector este de la ciudad, el sospechoso logró descartar un arma de fuego. Se trataba de un revólver calibre 38, color plateado, que quedó dentro del patio de una vivienda ubicada en inmediaciones de calles Escales y Buscazo. Minutos después, personal del Gabinete de Criminalística confirmó que el arma estaba cargada con cinco municiones completas, lista para ser utilizada.
Sin embargo, la situación se volvió aún más tensa cuando el prófugo ingresó al patio de otra vivienda, donde fue asistido por los propietarios del lugar. Lejos de colaborar con el procedimiento, un hombre y una mujer comenzaron a arrojar piedras contra los policías para evitar la detención, permitiendo que el sospechoso se desprendiera de su campera y finalmente se perdiera entre los patios linderos.
Como consecuencia de esa violenta intervención, el dueño de la vivienda fue demorado y quedó imputado por atentado y resistencia a la autoridad, mientras la Policía continuaba rastrillando la zona en busca del joven delincuente que logró escapar.
Paralelamente, los efectivos procedieron al secuestro de la moto abandonada, una Motomel S2 de 150 cc., que estaba con la llave colocada y sin ocupantes, sumando otro elemento clave a la investigación judicial que ya estaba en marcha.
El operativo sumó un nuevo capítulo minutos más tarde, cuando un vecino se presentó espontáneamente en la Comisaría 33° y entregó un teléfono celular que había encontrado tirado en la vía pública. El dispositivo fue secuestrado y se estima que podría tratarse de un celular robado minutos antes en el sector norte de Allen, lo que refuerza la hipótesis de que el prófugo venía cometiendo otros delitos antes de ser detectado.
Finalmente, la Fiscal de turno Laura Olea, dispuso el inicio de un legajo judicial por tenencia y portación ilegal de arma de fuego, mientras continúan las tareas investigativas para identificar y dar con el sospechoso que protagonizó una fuga.