Una mujer fue víctima del robo de su teléfono celular cuando dejó estacionada su camioneta Ford F100 y se bajó para ingresar a un comercio de la zona. El vehículo estaba en inmediaciones de las calles Zaino Colorado y Bayo Encerado, en la localidad rionegrina de Dina Huapi.
Al regresar, notó que la ventanilla del acompañante estaba abierta y que del interior faltaba su celular, un Motorola G54.
El GPS permitió ubicar el teléfono en minutos
Tras advertir el robo, la propietaria activó la geolocalización del dispositivo. El sistema de rastreo satelital marcó una ubicación precisa a orillas del río Ñirihuau.
Con esa información se dio intervención a la Policía.
La policía encontró el celular en poder del acusado
Los efectivos se dirigieron al lugar indicado por el rastreo y lograron recuperar el teléfono sustraído. El aparato estaba en poder de un hombre que fue identificado y posteriormente imputado.
El informe de geolocalización ubicó al acusado en el lugar en el mismo momento en que se produjo el robo.
El dato que indigna: ya estaba bajo control judicial
Durante la audiencia realizada este martes, la fiscal de feria informó que el imputado se encontraba bajo monitoreo satelital mediante una tobillera electrónica en el marco de otro legajo penal por un robo agravado.
A pesar de esa medida judicial, volvió a cometer un delito.
Cargos formulados y nuevas restricciones
El juez de Garantías dio por formulados los cargos por el delito de hurto simple y habilitó la investigación penal preparatoria por tres meses.
Además, dispuso que el acusado continúe con el monitoreo electrónico, comparezca una vez por semana ante la sede fiscal y tenga prohibido el contacto y el acercamiento a la víctima.
Robar con tobillera, a plena luz del día
El caso vuelve a poner en discusión la eficacia de las medidas de control para personas imputadas por delitos graves.
Un robo simple, cometido en pocos minutos, expuso una vez más una situación que genera enojo social: delinquir incluso cuando la Justicia ya había intervenido.