Lo interceptó en plena zona de trabajo, lo increpó sin filtros y terminó atacándolo a golpes y con una navaja. Así de crudo fue el episodio ocurrido el 8 de enero en El Manso, donde un brigadista del SPLIF luego de solicitar que se apagara un fuego encendido en un camping del sector, resultó herido.
Todo pasó en inmediaciones de la pasarela ubicada cerca del kilómetro 22 de la Ruta Provincial 83. Según la investigación, el agresor, un hombre de 64 años, comenzó con insultos y reproches por el accionar del brigadista, pero en cuestión de segundos la discusión escaló y se volvió física.
Primero vinieron los golpes de puño. Después, el momento más peligroso: el imputado sacó una navaja de unos 22 centímetros de largo y avanzó con clara intención de seguir agrediendo. En el intento de defenderse, el brigadista levantó las manos y sufrió una lesión cortante en el dedo mayor de la mano izquierda, que comprometió la primera y segunda falange.
El ataque solo se detuvo cuando la víctima, acorralada, extrajo un machete de su mochila y logró frenar la embestida. Esa reacción fue clave para evitar consecuencias aún más graves en un escenario aislado y sin asistencia inmediata.
A partir del hecho, se inició una investigación preliminar que permitió reunir pruebas suficientes para avanzar con la acusación. Entre las medidas, se realizó un allanamiento en la vivienda del agresor, donde se secuestró la navaja utilizada, elemento central para la formulación de cargos.
Este martes a las 9:30, la Fiscalía descentralizada de El Bolsón imputará formalmente al acusado. El caso generó fuerte impacto en la región y volvió a poner en foco la violencia contra brigadistas, trabajadores que enfrentan riesgos extremos para cuidar el bosque y a las comunidades cordilleranas.